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Milán, París y New York son señaladas inequívocamente como las capitales mundiales de la moda. Pero si se mira a América, San Pablo y Buenos Aires se erigen como dos polos muy fuertes en una industria cada vez más globalizada. Argentina cuenta con una rica historia escrita por un selecto grupo de modistos que, nacidos acá o no, hicieron de su nombre y apellido una marca.


Elsa Serrano
Nacida en Italia bajo el nombre de Elsa Romio, Elsa Serrano se convirtió en la modista por excelencia de la Argentina desde que comenzó a trabajar en 1968. Forjó su propio estilo, creando durante varios años cuatro colecciones por temporada, dos de alta costura y dos de prêt-à-porter, para luego dedicarse sólo a la alta costura. Sus tailleurs se convirtieron en una marca registrada, aunque las vedettes de sus imponentes desfiles siempre fueron los vestidos de novia, entre los que se destacan el que diseñó para Claudia Maradona.
En 2001 una crisis económica la obligó a cerrar su empresa y su maison, pero años más tarde se recuperó y hoy volvió al ruedo haciendo casi exclusivamente vestidos de fiesta, madrinas, novias y 15 años.


A lo largo de su carrera, Serrano se dio el gusto de vestir a estrellas del cine como Sofía Loren, Gina Lollobrigida y Joan Collins y la bailarina Maia Plisetskaia. En el ámbito local sus modelos fueron lucidos por Mirtha Legrand, Susana Giménez, Graciela Borges y Norma Aleandro, entre otras figuras, aunque durante la década del noventa su nombre estuvo asociado íntimamente al del entonces presidente Carlos Menem y a su hija Zulema, a quienes asesoró en cada viaje al exterior. "Viajé mucho con el ex presidente Menem. Fui a Europa y entré en lugares a los que nunca hubiera podido ir, como el Kremlin y los grandes palacios", recuerda Serrano, quien anteriormente había trabajado para la esposa del ex presidente Raúl Alfonsín.


Gino Bogani
Gino Bogani está próximo a cumplir las bodas de oro como diseñador, aunque se refiere a si mismo como "un trabajador de la moda". Desde muy chico entendió que la combinación de la ropa y la riqueza de los colores eran mucho más que el blanco y negro que solía elegir su padre. A los ocho, recuerda, fue la última vez que su madre le eligió la ropa para ponerse y destaca que su principal influencia se la dio el cine, sobre todo los films americanos de los años 30 y 40, y leyendo las revistas Harper´s Bazaar y Vogue que compraba su mamá.


Nacido en Libia en plena Segunda Guerra Mundial, Bogani comenzó en la moda trabajando en la tienda que pusieron sus padres.


Para forjar su carrera tomó lo mejor que vio en cada lugar, entre los que nombra a las principales ciudades europeas, pero no duda en destacar como fuente de inspiración a New York, la cual visitó por primera vez en 1961. Reconoce que fue Giorgio Armani el primero en darle la mirada europea al estilo americano de vestir, algo que él también adoptó.
Amante de los colores, Bogani señala que "tal vez, el pecado que cometen las argentinas es caer en la exageración de las tendencias". Y agrega: "Recuerden siempre que el estilo queda y la moda pasa".


Roberto Devorik
Su nombre quizás es más conocido (y reconocido) en Europa que en Argentina, a pesar de que nació en estas tierras. Es hijo de la heredera de la famosa maison Saint-Félix, donde se vestía Eva Perón. Si bien eso marcó su destino fue en Londres donde comenzó su carrera diseñando tejidos para luego transformarse, durante más de 30 años, en empresario de la moda y asesor de estrellas de Hollywood.


"La elegancia es innata pero, cuando no viene de nacimiento, se puede adquirir", opina Devorik quien no duda en asegurar que "la inseguridad te lleva a cometer errores u horrores en la moda".


Durante 15 años, Roberto fue asesor de vestuario nada menos que de la princesa Diana de Gales, de quien llegó a ser amigo personal. ¿Cómo la conoció? Se la presentó Beatrice Miller, editora de la edición inglesa de Vogue. "Vivir al lado de una mujer como ella, una de las grandes personalidades del siglo XX, fue la experiencia y el aprendizaje más importante de mi vida", declaró tras la muerte de Lady Di.


A lo largo de su exitosa carrera, Devorik trabajó con los grandes modistos del mundo como Gianni Versace, Gianfranco Ferré y Karl Lagerfeld, pero fue su relación con Ralph Lauren la que cambió el rumbo de sus negocios. El empresario estadounidense lo eligió para que sea manager de Polo Ralph Lauren para América del Sur, nada menos.

 
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