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El otoño trae consigo las primeras afecciones pulmonares del año como gripe, anginas, sinusitis, entre otras. En su mayoría son benignas y todos en algún momento las padecemos, pero son molestas, afectan nuestra actividad diaria y hay que prestar atención para que no causen mayores complicaciones. Para derribar algunos mitos sobre el cuidado que debemos tener en esta época del año y saber acerca de cada afección, consultamos al especialista en neumonología, Ricardo del Olmo.


Todas las enfermedades respiratorias tienen bastante estacionalidad y aumentan su prevalencia en la época fría del año y en los cambios estacionales. Por ejemplo, en el caso de la gripe, esta se da habitualmente a partir del otoño y hasta un poco antes del inicio de la primavera. Pero otras enfermedades, como las alérgicas, tienen que ver con cierta época del año en la cual el alérgeno, la sustancia a la cual la persona es alérgica, abunda en el ambiente.


Los malestares más comunes y los que se presentan todos los años, son también los que más confundimos. Por eso, Del Olmo nos explica correctamente cada uno para saber cómo diferenciarlos y poder atacarlos.


Resfrío común y gripe.

Lo primero que aclara Del Olmo es que la mayoría de las personas llaman gripe a cualquier evento que afecte el sistema respiratorio y creen que cualquier germen infeccioso es un virus. “Hay gérmenes que enferman al ser humano, los más frecuentes son virus y otros son bacterias, pero también uno puede enfermarse por cuestiones ambientales como la polución, por hongos, parásitos, etc.” Una diferencia es que los virus son gérmenes que necesitan vivir dentro de las células, en cambio las bacterias pueden vivir en el ambiente por sí solas. Tanto el resfrío común como la gripe son enfermedades de origen viral.


El resfrío común es habitualmente benigno. Suele causar enrojecimiento y congestión de la nariz, estornudos, malestar en la cara, un poco de secreción nasal, algunas líneas de fiebre o dolor de garganta. En general, dura entre 4 y 5 días, no necesita de reposo y se cura por si solo. En el año, se puede llegar a tener dos o tres veces resfrío común, pero gripe se tiene una sola vez. El virus de la gripe cambia todos los años, por eso una vez que lo padecemos, en el año ya no se repite.


Los síntomas de la gripe suelen ser más notorios y causan mayor afectación que el resfrío común: fiebre, mucha tos, dolor muscular y de articulaciones. Es necesario hacer reposo y tomar líquido. Existen antibióticos antivirales que solo tienen efecto si son usados precozmente, es decir dentro de las 24hs de iniciados los síntomas. A partir del segundo o tercer día estos antibióticos pierden efectividad, y solo se debería usar paracetamol o ibuprofeno para mitigar las molestias.


Hay que cuidar especialmente a los grupos de riesgo, donde la gripe puede generar complicaciones, como en los ancianos, los chicos de menos de 2 años y las personas con enfermedades crónicas, no solo respiratorias. La vacuna antigripal debe aplicarse anualmente en los grupos de riesgo: personas mayores de 65 años, embarazadas y personas con problemas crónicos de salud como asma, insuficiencia cardíaca, etc. Actualmente, la vacuna incluye el virus de la gripe A H1N1 y B.


Del Olmo explica que la vacuna no hace desaparecer por completo la gripe, sino que previene sus formas graves. El virus de la gripe cambia todos los años, por eso la vacuna debe ser aplicada cada año durante el otoño (abril o mayo, hasta junio inclusive). “No es bueno dársela mucho tiempo antes, porque las defensas se generan entre dos o tres semanas después de aplicada la vacuna y luego disminuyen un poco”.


Anginas

Es una infección que afecta la parte blanda del paladar y las amígdalas. Las anginas y amigdalitis, en general, son de origen viral y no requieren antibiótico. Pero en el caso de presentar placas (manchas blanquecinas con pus, que suelen estar sobre las amígdalas) es de origen bacteriano y se debe recetar un antibiótico.


Los síntomas más comunes suelen ser dolor de garganta, dolor al tragar, disfonía y fiebre. La anginas también puede ser causada por el virus de la gripe o similares, pero en este caso se acompaña por un poco más de fiebre y dolor en el cuerpo. No hay medidas preventivas efectivas, pero si alguien tiene cuadros recurrentes se debe estudiar el por qué.


Otra de las creencias equivocadas para Del Olmo es usar en estos casos bicarbonato de sodio. “El bicarbonato solo irrita. Lo indicado son algunos medicamentos colutorios que tienen anestésico para ayudar a calmar el dolor, pero no curan sino que mejoran los síntomas”.


Sinusitis y rinitis

Las enfermedades que causan inflamación de la parte interna de la nariz y fosas nasales son llamadas rinitis y muchas veces es acompañada de sinusitis. La rinitis suele darse junto a los resfríos y la sinusitis afecta a los senos paranasales (cavidades con aire de los huesos de la cara y cráneo), inflamándolos.


La causa más frecuente de la sinusitis es la alérgica, aunque también puede ser infecciosa, es decir, viral o bacteriana. En este caso genera fiebre, dolor debajo de los ojos y en la zona de la frente, y deben recetarse antibióticos. No hay forma de prevenirla y es muy común no solo en el otoño sino en cualquier época del año. Si la sinusitis se repite frecuentemente, 2 o 3 veces por año, conviene investigar causas especiales, a cargo de un especialista.


Algunos mitos y verdades

Someterse a cambios bruscos de temperatura puede enfermar. Si todos los días estás sometido a esto, es probable que ocurra. No solo por el cambio de temperatura, sino también por el cambio de humedad. Los aires acondicionados secan el ambiente y, por lo tanto, a las mucosas, lo cual puede favorecer el desarrollo de alguna enfermedad.


Mantener los ambientes ventilados ayuda a no enfermarse. Por supuesto, uno siempre debería ventilar los ambientes de la casa en forma periódica. El olor a humedad de las casas cerradas se relaciona con hongos ambientales. No necesariamente tienen que ser vistos, sino que se desarrollan en las alfombras, en los colchones, en las frazadas, etc.


El frío es el que enferma. No es así. Hay mayor incidencia de enfermedades respiratorias en la época fría del año, pero estas también se presentan durante las otras estaciones. Hacen falta ciertos factores del paciente para que eso ocurra, además del frío. Lo que sucede es que nosotros vivimos en un lugar donde hay cambios estacionales importantes, y ello se expresa en el incremento del número de enfermos en la época fría.


El alcohol en gel no sirve. Sirve para matar cantidad de bacterias que uno tiene en las manos. Pero no es para usarlo en la casa, ya que no reemplaza lavarse las manos.


Abrigarse demasiado previene enfermarse. Hay que abrigarse lo justo para no sufrir frío, pero sin cometer excesos. De lo contrario, nos exponemos a mayores cambios bruscos de temperatura.


Evitar amontonamientos ayuda a no enfermarse. El no agruparse y compartir espacios cerrados en una ciudad grande como la nuestra es muy difícil. Pero sí es importante no estar en aglomeraciones cuando hay epidemias, como las gripales.


Algunos alimentos previenen este tipo de afecciones. No hay una dieta que ayude a tener menos problemas respiratorios. Se debe tener una dieta sana y equilibrada todo el año.


La vitamina C previene el resfrío. Se dice que la vitamina C acorta un poco el período de la enfermedad. Con tomar jugo de naranja todos los días es suficiente, no hace falta comprar suplementos vitamínicos. La vitamina C se almacena en lugares muy puntuales y pequeños del organismo, por ello los suplementos se eliminan rápidamente si esos lugares están llenos con la vitamina C que proporcionan frutas como los cítricos.


Del Olmo afirma que entre los mayores errores que comete el común de la gente se encuentran la automedicación. “Es un problema grave y que atañe a la Salud Pública. Con mucha frecuencia las personas toman antibióticos sin necesitarlos y eso genera que los gérmenes sean más resistentes y se necesiten antibióticos cada vez más potentes, nuevos y sofisticados (y, en consecuencia, más caros) para combatirlos.”


Otro de los errores más comunes y que se relaciona directamente con la automedicación, es el miedo de concurrir al médico. En el caso de estas afecciones que nombramos, Del Olmo aclara que no hace falta ir a un especialista, pero tampoco es correcto que el médico de cabecera sea una guardia. “Ante la urgencia no está mal concurrir a la guardia, pero luego es conveniente consultar con nuestro médico clínico”.


Consejos generales frente a la llegada del otoño

* Cuidarse de los cambios bruscos de temperatura.

* Colocarse la vacuna antigripal (para los grupos de riesgo y trabajadores de salud).

* Ventilar periódica y adecuadamente los ambientes.

* Tomar especial recaudo quienes tienen problemas puntuales, como por ejemplo la gente que padece de asma o EPOC (enfermedad producida por el hábito de fumar).

* No automedicarse.

* Hacer consulta temprana.

* Si los problemas se repiten, consultar con un especialista.

 

Asesoró en esta nota: Ricardo del Olmo. Médico Neumonólogo. M.N. 76770. Miembro de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria y Profesional en el Hospital María Ferrer y en la Fundación CIDEA. docdelolmo@gmail.com 

 

 

 
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