Bienvenidos
Secciones
Espacio Recreo
¿Cumplís Años?
Novedades
Registrate
Recomendanos
Espacio FitnessEspacio BellezaEspacio MujerEspacio GourmetEspacio SaludEspacio Lifestyle
 

 

Este movimiento, que crece en distintas partes del mundo, propone dejar libros en la vía pública para que cualquiera pueda llevárselos y comiencen un recorrido mano en mano, que muchas veces cruza fronteras. ¡Conocelo y sumate!


Desde su acepción moderna, la lectura  es un acto asociado a la soledad, y los libros son tomados como objetos  de culto, casi sagrados, que se leen y se guardan en una biblioteca intocable. ¿Pero qué pasaría si un día encontraras un libro tirado en el medio de la calle que dijera: “Llevame”? ¿Y si dejaras uno de tus libros preferidos en el banco de una plaza para que otro pudiera leerlo? El movimiento Bookcrossing se dedica a esto y algunas cosas más y gana adeptos en muchas partes del mundo. Para saber de qué se trata esta comunidad universal de intercambio voluntario de libros, charlamos con Mariano Fernández (Benceno), uno de sus participantes. 


La idea original de Bookcrossing surgió en Estados Unidos, en 2001, cuando a un empresario informático se le ocurrió la idea de darle seguimiento a los libros, como ya otras páginas web lo hacían con billetes o cámaras. Fue así como se creó el foro www.bookcrossing.com, que luego empezó a ramificarse en otros, como www.bookcrossing-spain.com y la página argentina. Sus integrantes se hacen llamar “beceros”, un derivado de las iniciales del movimiento (BC).


El primer paso es registrarse y luego hacer lo mismo con el libro que uno quiera “liberar”. Liberar como concepto de compartir, dejar algo para que otro pueda usarlo y disfrutarlo. Entonces, en la página se le asigna un número (BCID) al libro, para poder seguir su rastro y “armar una bitácora de viaje”, opina Benceno, participante de BC en Argentina desde hace ya seis años. Además, en la página se puede pedir que nos lleguen avisos cuando son liberados libros cerca de cierta zona en la que vivamos o nos interese.


En nuestro país, la gente empezó a sumarse en el 2004 desde distintas partes como Córdoba, Rosario, Mendoza, La Plata o Mar del Plata.  En el 2005, se realizó la primera reunión en Buenos Aires, y hoy en día también hay grupos que se juntan en Rosario y Córdoba. Porque otra de las cosas que permite BC es conectarse con gente que tiene un mismo interés: la lectura. 


“El denominador común son los libros y eso arma un grupo muy heterogéneo: grandes, jóvenes, profesionales, amas de casa, estudiantes, etc. Hasta se han formado amistades y parejas”, cuenta Benceno. Se intercambian libros, “porque ya vamos sabiendo los gustos del otro”. También hay encuentros nacionales donde, por lo general, realizan liberaciones masivas o actividades que surgen en el momento.


Libros libres

“¡Bienvenido todo el mundo a la biblioteca mundial!”, dice al ingresar en la página de BC. La idea principal del movimiento es dejar que los libros circulen libres por cualquier lugar del mundo y viajen. La segunda idea es poder seguir el recorrido y la historia del libro, claro que esto siempre depende de que aquel que lo encuentre lo registre y no se pierda. Algunos, incluso, dejan comentarios acerca del libro leído.


En la plaza, en un tren, en un colectivo o en un café. La elección del lugar donde liberarlo depende de cada uno. “Algunos pueden estar más escondidos, como adentro de una cabina de gas. Una vez liberamos casi 200 libros en la plaza de la Biblioteca Nacional, colgados en los árboles”, cuenta Benceno.


Y siempre hay historias raras o graciosas. “Un día liberé un libro arriba de un aire acondicionado, pero lo encontró una chica bajita que no llegaba a alcanzarlo, así que  tuve que ir a buscarlo. Y con otro libro que dejé en el centro, perdí el  rastro hasta que después de dos años me llegó un aviso de que estaba en La Pampa”, recuerda.


La reacción de la gente también es diversa. “A veces pongo el libro en algún lugar y me siento cerca a ver qué pasa y muchas personas lo miran y lo dejan. En un bar apoyé uno sobre una mesa y la persona que se sentó lo iba corriendo con un dedo, desconfiado, como si tuviera algo”, continua Benceno. Y agrega que, en los encuentros grupales, mucha gente se acerca a preguntarles qué están haciendo o creen que se les va a cobrar el libro y por eso se lo llevan rápido. 


¿Cómo reconocer uno de estos libros? En general tienen etiquetas en sus tapas o en las primeras páginas que dicen: “No estoy perdido, soy un Libro Libre. Leeme y después dejame donde otro me pueda encontrar”. En algunos también se aclara que el libro es totalmente gratis, anónimo y que no se pide nada a cambio. Lo que sí debe figurar en todos es la dirección web (www. bookcrossing-spain.com) y el número con el cual fue registrado en ella, para poder seguir su viaje.


Hay libros viejos y otros más nuevos, y hasta libros en inglés se encuentran circulando de esta manera por nuestro país. Es que muchos cruzan la frontera, sobre todo la de España y México. Aunque también hay historias más raras, como la de un finlandés que estaba aprendiendo español, no encontraba libros en su país y pidió uno a BC de Argentina. Así encontró a una chica que le mandó uno y él le envió otro en inglés en retribución.


“Una de las grandes ventajas de BC es que descubrís autores que quizá nunca hubieras leído, o encontrás libros que ya no se reeditan, esos que sólo se consiguen en el mar de libros usados y que si no llaman tu atención por algo jamás los leerías”, explica Benceno. ¿Pero qué pasa cuando uno de esos libros que encontraste te gusta mucho? ¿Se libera?


Benceno dice que lo que le pasa a la mayoría de los “beceros” es que leen bastante, por eso la biblioteca les empieza a quedar chica y tienen que soltar los libros. Pero aclara que cuando un libro gusta mucho, en general, uno se lo termina comprando y libera el segundo ejemplar. 


Otra opción es usar la modalidad libro anillo. Se informa en la página que se va a liberar un libro anillo, las personas interesadas dan aviso, el libro pasa por las cinco o diez personas que se hayan anotado y una vez terminado el recorrido, el libro vuelve al dueño. Aunque incluso en esta modalidad, los recorridos pueden llegar a ser extensos y durar años si el libro cruza la frontera. “Pero las reglas las pone cada uno, si querés podes hacer un libro anillo sólo para Buenos Aires, por ejemplo”, aclara Benceno.


En cierto momento se cuestionó que este movimiento pudiera perjudicar las ventas para los escritores, sin embargo para Benceno sucede lo contrario. “Terminás leyendo y comprando más, porque a algunos libros los comprás exclusivamente para liberarlos”, opina. Y concluye que el libro no es un fin sino un medio, porque lo que realmente importa es el texto, que va más allá del ejemplar.


Las reuniones del grupo de Buenos Aires se realizan generalmente por el centro y cualquiera puede sumarse, con o sin libros, para conocer más de cerca esta experiencia. BC también ayuda en muchas ocasiones con donaciones de libros, sobre todo infantiles, ya que no se liberan. 


El acto de lectura es tan subjetivo que muchas historias que a nosotros no nos gustan, a otros pueden encantarles. Y a esas historias que  nos encantan las marcamos, las subrayamos y hasta anotamos cosas en sus páginas. ¿Por qué no compartir esos libros con el mundo?


 

Asesoró en esta nota: Mariano Fernández (Benceno) Participante de Boockcrossing. http://www.bookcrossing.com/

http://www.bookcrossing.com.ar/  http://ar.groups.yahoo.com/group/bookcrossing-bsas. 

 

 

 

 
Ingresá tu comentario
Caracteres: 800
  
  Regístrate y comenta con tu usuario Enviar
 
Notas de la Edición Anterior
¡Mi hijo no para un segundo!
Cachorros en la casa
El Campito
Refugio

Colonias de verano: descanso de chicos y...
Otra vida
 
Buscador
Sección
Buscar
Título de la nota
Buscar