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Volver de las vacaciones y retomar la rutina de todo el año cuesta trabajo. Por eso, es importante buscar alternativas para relajarse, para tomar las responsabilidades con calma y para apaciguar el día a día. Dentro de las tantas actividades que podés realizar, te presentamos el origami, una disciplina milenaria de plegado de papel. Esta práctica no solo es un hobbie, sino que también aporta muchos beneficios para la salud. Noelia Avila, profesora de origami, nos cuenta los secretos para animarnos a hacer esta actividad.


“Origami” es una palabra japonesa que deriva de oru (doblar) y kami (papel). Su origen se remonta a China, donde se comenzó a producir el papel. Fue un secreto muy bien guardado por siglos hasta que llegó a Japón. Allí su uso se extendió para aplicarlo en ceremonias, a nivel protocolar y religioso, en la arquitectura, en la cocina y en el arte. Desde hace aproximadamente 400 años, las madres japonesas son las que transmiten a sus niños el tradicional arte del plegado de papel. 


¿En qué consiste esta disciplina? 

Se trata de plegar el papel bajo una secuencia de pasos para llegar al resultado final. Por lo general, suele emplearse una hoja de papel que no se corta, ni se pega ni se decora, sino que se dobla en función de una serie de esquemas geométricos precisos. El resultado representará una figura concreta (una flor, un animal, un objeto, una figura geométrica) y tendrá una forma bi o tridimensional.


¿Qué características tiene que tener el papel con el que se trabaja?

Peso: para el origami suele utilizarse un papel de 20 hasta 180 gr/m². Es decir que puede usarse desde un papel seda hasta una cartulina. El gramaje del papel será elegido de acuerdo a la figura a realizar: mientras más pliegues, más fino el papel y mientras menos pliegues, más grueso. Para quien recién comienza, recomiendo usar un papel de entre 65 y 110 gr/m².

Tamaño: generalmente se suele comenzar con un papel de 15 x 15 cm, porque no es demasiado chico para plegar ni demasiado grande para manejar. De todas formas, el tamaño de la hoja se verá afectado por dos factores: la figura final (por ejemplo, algunas figuras terminan siendo un tercio del tamaño original de la hoja) y la limitación anatómica humana.

Color: puede lucir o desmejorar una figura. Incluso el mismo modelo con diferente color no da el mismo resultado. Algunos modelos de origami requieren un papel que tenga diferente color de ambos lados: en ese caso se precisa un papel bifaz. 

Textura y diseños impresos: todo papel tiene su textura característica y es difícil modificarla. Algunos son rugosos y otros más lisos. Los diseños impresos resaltan mucho la figura y se usan bastante en origamis decorativos. 

Rigidez y elasticidad: es fundamental que el papel tenga rigidez como para recordar un doblez, pero también elasticidad. La rigidez es como la resistencia al cambio: cuando doblamos el papel mantiene la forma doblada. La elasticidad, en cambio, hace que el papel tienda a volver a su posición original.


¿Hay distintos tipos de papel? 

Hay papeles especiales para origami como el washi, realizado a mano en Japón mediante plantillas, bloques de madera o tramas de seda. Tiene un acabado suave y un estampado con diseños orientales; puede llegar a parecer un corte de tela de kimono por sus dibujos. Además, hay otros que podemos conseguir en el mercado argentino, y recomiendo probar y experimentar con nuevos papeles que encuentren. Se puede usar papel afiche (sirve para practicar, pero los colores se decoloran con el sol y con el paso del tiempo), papel de regalo (se puede cortar a la medida que se necesite; lo importante es que sea marrón del lado no impreso, como el papel misionero), papel de impresora y papel reciclado (de revistas, de folletos, etc., que se pueden aprovechar por los colores y los diseños).


¿Y de origami?

Está el origami tradicional, que son aproximadamente 150 figuras, como la grulla, el sapo, los emperadores, el casco del samurái, cajitas para medir o servir el arroz, entre otros. También encontramos el origami animal, las muñecas, las formas para decoración y el modular, que es un tipo de origami en el que se doblan varias piezas iguales para formar una sola figura. Entre las figuras más raras se pueden encontrar insectos, como ciempiés, máscaras, dragones, duendes, etc. También hay desafíos como grullas miniaturas de 0,1 mm o de un tamaño tan grande que ocupan un estadio. En general, las figuras son inmóviles, pero hay algunas que se pueden inflar, articular y accionar o que hacen algún movimiento en especial.


¿Qué significado tiene la grulla? 

En japonés se llama “tsuru” y significa paz, esperanza y longevidad. Se dice que la grulla vive 1000 años y que si uno hace 1000 grullas, se cumple un deseo. Hay una historia verídica de una niña que padecía leucemia y que, mientras estaba en el hospital, su mejor amiga le contó sobre las 1000 grullas. Ella comenzó a plegar durante su internación con el deseo de recuperarse y vivir, pero por desgracia falleció antes de completar todas, aunque su mensaje de paz y su alegría por vivir continuaron. Actualmente, miles de grullas llegan desde diferentes puntos del mundo a Hiroshima, Japón, para hacer un pedido de paz por todos los niños.


¿En qué consisten los cursos de origami?

Los cursos se clasifican por nivel: básico, intermedio y avanzado. Duran tres clases o pueden ser una sola clase intensiva. A partir del nivel intermedio se puede elegir la orientación o el tipo de origami que nos interesa hacer, por ejemplo packaging, animales, etc. Todos los niveles tienen diferente complejidad y de acuerdo a eso hay nuevos pliegues, símbolos y pasos.


¿Quiénes pueden comenzar a aprender? 

A partir de los 7 años, cualquiera puede hacerlo. No se requiere ninguna capacidad en especial y solo se necesitan una hoja de papel y las manos. El procedimiento es de fácil comprensión y los diagramas tienen un lenguaje estandarizado de símbolos sencillos y universales. En algunas escuelas lo enseñan desde el jardín hasta la secundaria y lo aplican en plástica, matemática, lengua, entre otros.


¿Por qué se lo vincula con la matemática?

Todos los origamis pueden vincularse con la matemática y la geometría porque un papel se puede dividir en fracciones, mitades, diagonales, distintos ángulos, representar ecuaciones, encontrar formas geométricas.


¿Es cierto que esta disciplina también puede ayudar en el tratamiento de ciertas afecciones como la artritis o el estrés? 

A nivel terapéutico tiene grandes beneficios. Es interesante el desarrollo de la motricidad fina y gruesa gracias al origami. Además, es como un masaje natural en la punta de los dedos que favorece el desarrollo bilateral del cerebro, la destreza manual y el incremento de la fuerza de la mano. De todas maneras, se aconseja consultar a su médico. Respecto al estrés, cuando uno pliega un origami, llega a un nivel de concentración que hace que se olvide de otras cosas, es casi como meditar para algunas personas. Y ver la figura terminada ayuda al autoestima. Desde una perspectiva psicológica, puede ser usado para la observación y la evaluación de funciones intelectuales, ya que en su ejercicio están implicados procesos como la atención, la memoria, la lógica, el razonamiento espacial, la paciencia, entre otros.


Consejos básicos para doblar las figuras:

Primero, lavarse las manos. El papel es un material puro y podemos ensuciarlo.

Trabajar en una superficie lisa y dura.

Intentar ser lo más prolijo posible.

Respetar las líneas y escuchar las indicaciones del profesor.

La precisión y la exactitud son importantes. Marcar con la uña los dobleces.

Prestar atención a cada paso, a la secuencia y a la dirección.

Disfrutar tanto del proceso como del resultado.

Práctica, práctica, práctica.


En el último tiempo, hubo una especie de boom del origami y comenzó a ser usado en nuevos ámbitos como la moda, la arquitectura, la decoración, la escenografía y hasta la ingeniería o los efectos especiales. Muchas empresas lo usan como método antiestrés para sus empleados, y en algunos eventos corporativos se hace origami modular como entretenimiento y para incentivar el trabajo en grupo (cada uno dobla su módulo, pero se genera la figura entre todos). Además, el acceso al aprendizaje y al conocimiento del origami es aun mayor con Internet, por ejemplo podemos encontrar videos en los que se enseña cómo hacer una grulla.


Con todas sus ventajas, el origami es una tendencia que va en aumento. Económico y sencillo, podés realizarlo en cualquier momento y lugar. ¿Por qué no te vas a animar? 

 


 

Asesoró en esta nota: Noelia Avila. Diseñadora gráfica y profesora de origami. http://www.chicaorigami.com/  http://www.undoblezmas.com/ chicaorigami@gmail.com 

 

 
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