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En nuestra sociedad hay muchas personas que trabajan día a día por los demás. Reconocer su labor es importante para tomar conciencia de la problemática con la que trabajan y aportar nuestro granito de arena. En esta oportunidad te contamos sobre la Fundación Par, que trabaja para que las personas con discapacidad accedan a la educación formal, al trabajo y al ejercicio de sus derechos y obligaciones como ciudadanos de derecho pleno. Si vivís esta realidad o tenés algún familiar, amigo o conocido inmerso en ella, es importante estar informado. Y si no es así, de todas formas como ciudadanos debemos tomar conciencia para lograr los cambios deseados. Para eso, charlamos con Adolfo Rojas Matas, integrante de la Fundación.


El proyecto de Fundación Par nace en 1988 y trabaja con personas con discapacidad motora o sensorial sin compromiso intelectual, mayores de 18 años que se encuentran en búsqueda de empleo y que tienen certificado de discapacidad.


Pero, ¿qué significa ser discapacitado? “La discapacidad es una construcción social y una mirada en torno a la diferencia. La discapacidad es un atributo de la persona, no es la persona misma. Nosotros trabajamos para desarticular esto, para que la persona se vuelva más autónoma y pueda mejorar su calidad de vida”, explica Matas.


Para Matas el concepto es netamente cultural, ya que una persona es considerada discapacitada cuando no puede hacer algún conjunto de actividades que son consideradas normales dentro de una cultura. Y agrega que el término “discapacitado” fue reemplazado por “personas con discapacidad”. “Primero se es persona y después se tiene o no una discapacidad”, concluye.


“Los prejuicios aparecen frente a la falta de información, elaboramos prejuicios de los ámbitos que no conocemos bien. Y lo que sucede con la discapacidad es que nos pone frente a un espejo que nos muestra nuestra propia fragilidad, por eso muchas veces no queremos verla”, opina Matas.


Por esto, es importante fomentar la educación desde pequeños, ya que el niño no tiene los mismos miedos ni prejuicios que el adulto. “El eje para la inclusión tiene que ver con la educación, con un cambio cultural y con la concientización de toda la comunidad en general”.


Otra de las falsas concepciones que aparecen frente a la discapacidad, es creer que estas personas no pueden hacer nada, que hay que asistirlas y que no pueden trabajar. “A veces no necesitan ayuda y es sólo un miedo nuestro. La única forma de saberlo es preguntando, porque la que conoce sobre la discapacidad es la persona misma. Por eso, nosotros promovemos su independencia”, explica Matas.


En lo que a legislación sobre la temática se refiere, Matas considera que la legislación argentina es, sin dudas, una de las más avanzadas en Latinoamérica, aunque siempre hay cosas para mejorar y pulir.


Algunos números

La última Encuesta Nacional de Discapacidad (ENDI) fue realizada en el año 2004 por el INDEC. En ella se arrojaron algunos datos a tener en cuenta, como que el 7,5 de la población padece algún tipo de discapacidad. Se registró una proporción homogénea de esta población en todo el país, aunque los recursos y las acciones decrecen en relación a la lejanía a la Capital Federal y el Gran Buenos Aires (el porcentaje más alto se encuentra en el noroeste de nuestro país y el más bajo en el Gran Buenos Aires).

De los casi tres millones de personas con discapacidad, el 41% se encuentra en edad laboral y de ellos el 75% no tiene empleo. Los datos de la tasa de empleo de esta población son un 24,9% de ocupados, un 4,7% de desocupados y un 68,4% de inactividad, es decir que no tienen trabajo y ya no lo buscan.


Soluciones posibles

En base a esto, la Fundación Par trabaja con un programa llamado Servicio de Integración Laboral, donde las personas con discapacidad realizan un taller y luego pasan a formar parte de la base de datos de la Fundación. Matas cuenta que evalúan el potencial de cada trabajador con discapacidad para establecer un nexo con empresas y organizaciones. Las personas competirán en igualdad de oportunidades con otro trabajador que puede o no tener una discapacidad.


Ningún selector de Recursos Humanos sabe lo que es una discapacidad y qué tipo de tareas puede o no puede hacer. “El selector tiene que dejar de ver la discapacidad para ver el trabajador que hay detrás. Es una cuestión más de miedo que de discriminación. Asesoramos a la empresa para derribar esos miedos, y porque la primera experiencia es vital. Si esta no es positiva, se cierran las puertas y se generan más prejuicios”, explica Matas.


Y agrega: “queremos desarticular el paradigma que asocia a la discapacidad con la incapacidad. Un selector, cuando contrata a alguien, es por lo que puede producir y no por lo que no tiene. No quiere decir que estemos en contra de que el Estado asista, el problema es que muchas de estas políticas solo generan dependencia y no el desarrollo de la persona”.


A partir de este servicio, la Fundación desarrolló otros proyectos para mejorar la inclusión social y laboral. Uno de ellos tiene que ver con la educación: transformar escuelas para la inclusión. “En los talleres de integración laboral, nos dimos cuenta de que el 80% de la población que asiste a ellos tiene grandes dificultades para terminar sus estudios primarios o secundarios. Por lo tanto, al no tener herramientas tampoco tienen el nivel de competitividad necesario para obtener un empleo”, explica Matas.


“Para cambiar esto trabajamos en las escuelas privadas o públicas para que hagan un autodiagnóstico sobre su nivel de inclusión. La inclusión es de adentro hacia afuera, a diferencia de la integración en la cual es al niño al que se lo integra a un grupo. Pasar de una escuela común a una escuela inclusiva significa que la diversidad ya está en el aula, aunque no haya un niño con discapacidad. Y si lo hay, será uno más dentro de ella. Es un cambio de concepción”, continúa Matas


Otra problemática que aborda la Fundación tiene que ver con los derechos de las personas con discapacidad. Muchas de ellas no conocen sus derechos y Matas cree que esto es más grave que no tenerlos. “Cuando uno tiene el derecho y no lo ejerce es peor aún. Desarrollamos entonces un Programa de Educación Ciudadana, donde brindamos asesoramiento e información a través de talleres presenciales y de una línea telefónica gratuita”.


Es por esto también que la Fundación no toma denuncias de discriminación, sino que promueve que la persona defienda sus derechos desde un lugar de conocimiento, de desarrollo del individuo y de participación como ciudadano activo, y no desde el lugar de la queja. 


Por último, la Fundación desarrolló un Programa de Emprendedores, ya que el Servicio de Integración Laboral funciona hasta los 55 años (por una cuestión propia del mercado laboral). Este apunta a capacitar y financiar proyectos presentados por las personas con discapacidad, para que puedan vivir de su trabajo por cuenta propia. 


Cada año la organización cubre un promedio de 60 puestos de trabajos medios, bajos y operativos a través de su gestión. Todos sus servicios se encuentran actualmente en funcionamiento y también son desarrollados en el interior (en alianza con el Gobierno Municipal o Provincial de la zona o alguna organización social local). 


Fundación Par recibe donaciones de personas particulares, en especies (sobre todo del rubro informática) o monetarias. Para colaborar se puede llamar al 4778-5800 interno 128.

 


 

 

Asesoró en esta nota: Adolfo Rojas Matas. Asistente General de Programas en Fundación Par. www.fundacionpar.org.ar 4778-5800 interno 128 (donaciones) 0800-122-3727 (Derechos y Participación  Ciudadana). 

 

 
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