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En los días fríos del año, es costumbre sentarnos a tomar un rico café en casa o en algún bar o confitería. ¿Por qué no transformar el paseo en una salida cultural? En nuestra ciudad hay muchos bares y confiterías que llevan impregnadas en sus paredes un poco de historia y de tradición. Sobreviven a lo largo de los años y alguna característica particular los destaca del resto.

Estos bares forman parte oficialmente del patrimonio cultural de la Ciudad y se los considera notables porque están relacionados con hechos o actividades culturales de significación. También se distinguen y tienen valor propio por su antigüedad, diseño arquitectónico o relevancia local.

Los cafés son verdaderos referentes barriales, forman parte de las costumbres de los porteños y son una pieza ineludible del paisaje urbano. Por eso, te brindamos una pequeña recorrida por algunos de los lugares de tertulia de los personajes más importantes de la política, las letras, el espectáculo y la música, entre otros.

Café Tortoni. Avenida de Mayo 825.
Fundado en 1858, es el café más antiguo de la ciudad. Se mudó a su ubicación actual en 1880. Por él pasaron Federico García Lorca, Jorge Luis Borges, Alfonsina Storni, Carlos Gardel y muchos artistas más. En su primer piso funciona la Academia Nacional del Tango y en su bodega se siguen haciendo recitales y encuentros de poesía. Se destaca por su leche merengada.

Café Esquina Homero Manzi. Avenida San Juan 3601. Boedo.
Construido en 1927, por sus mesas pasaron los músicos más reconocidos del tango. En la parte superior, el local luce una serie de paneles creados por el artista Hermenegildo Sábat en torno de la vida y obra de Homero Manzi. Todas las noches hay shows de tango en su imponente escenario. El destacado es el sándwich Académico Homero Manzi, con jamón cocido, tomate y queso gratinado.

Bar Británico. Brasil y Defensa, San Telmo.
Primero, en la década de 1920, fue una pulpería llamada “La Cosechera”. Luego, refugio de pintores y artistas. Allí Ernesto Sábato ideó su novela “Sobre héroes y tumbas”. Se destaca por sus pizzas amasadas ahí mismo. ¡Y está abierto los 365 días del año, las 24 horas, excepto los martes de 0 a 6!

El Banderín. Guardia Vieja 3601. Abasto.
Fundado en 1929, es un templo de adoración al fútbol. Está empapelado con más de 400 banderines de equipos de todo el mundo, fotos de futbolistas e ilustraciones de tangueros emparentados con este deporte. Se destaca por su imponente barra de madera conservada desde la época. Se puede disfrutar de café, buenos sándwiches y picadas, vermouth y cerveza.

El Federal. Perú y Carlos Calvo. San Telmo.
El edificio fue construido en 1864. Primero fue pulpería, luego almacén y despacho de bebidas. Conserva su estilo italiano en los vitrales y las maderas curvas, y tiene una vieja caja registradora. Se destaca por sus picadas y su café especial con Tía María, rhum y canela. Además, los fines de semana son frecuentes los espectáculos.

El Gato Negro. Corrientes 1669.
Fue fundado como tal en 1926 y a fines del siglo XX se abrió el café y el salón comedor en el primer piso.  En él se venden más de 400 especias prácticamente inhallables. Su especialidad son los tés especiados y los cafés de todas partes del mundo.

La Giralda. Corrientes 1453.
Desde la década de 1970, conserva intacto su ambiente bohemio e intelectual y su ambientación sencilla. La especialidad de la casa es su famoso chocolate caliente espeso con churros. Se distingue también por sus sándwiches guardados bajo grandes campanas de cristal y los ventanales sobre la avenida Corrientes.

Las Violetas. Rivadavia y Medrano. Almagro.
Esta confitería fue fundada en 1884, pero el actual edificio (una impactante construcción con vidrios curvos, vitrales franceses y mármoles italianos) data de 1920. Tiene sillas y mesas importadas de París. Allí se encontraron muchos artistas y escritores, entre ellos Roberto Arlt. Es el lugar ideal para el ritual del té con masitas.

Los 36 Billares. Avenida de Mayo 1265.
Ocupa su lugar desde 1894 y atraviesa toda la manzana, desde Avenida de Mayo hasta Tacuarí. Tiene 19 mesas de billar y algunas de pool y snooker  En su subsuelo se refugian los deportistas y en la planta baja se realizan espectáculos musicales y clases de tango. Imperdible su café doble con crema, Baileys, canela y chocolate. También se destaca por sus desayunos, las ensaladas especiales y el bife al estilo 36.

12 de Octubre.  Bulnes 331.
Fundado por un asturiano, abrió sus puertas como almacén y despacho de bebidas. Los muebles, estanterías y la caja registradora son de época. Jueves, viernes y sábados llegan los cantores y guitarristas para tocar un repertorio de tangos tradicionales entre las mesas. Los precios son populares.

El Olimpo. Irigoyen 1491. Villa Luro.
En 1950, este bar inspiró su nombre en el equipo de fútbol que jugaba en el baldío de enfrente. En sus paredes abundan los accesorios de autos de otra época, los adornos antiguos y los cochecitos de colección. Además, tiene un billar profesional en la entrada y un retrato de Sarmiento pintado por su nieta. Se destaca por su cafetería.

Si te parecieron muchos, no sabés cuántos bares más hay que valen la pena visitar. ¿Cuál vas a elegir para empezar tu recorrida?

 


Fuentes consultadas:
http://www.planetajoy.com/Los_10_mejores_cafes_tradicionales_de_Buenos_Aires&page=ampliada&id=943#
http://www.palermonline.com.ar/noticias_2007/nota447_bares_notables.htm

 
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