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El consumo de los productos orgánicos crece, pero ¿sabés realmente en qué consiste su proceso de producción? Enterate cómo identificarlos y sus beneficios para la salud.

 

Estamos acostumbrados a comprar frutas, verduras y todo tipo de alimentos en los supermercados, y muchas veces ni siquiera sabemos que existen otras opciones más sanas (y no por eso más costosas) al alcance de nuestras manos. Para ampliar nuestras posibilidades a la hora de cocinar y cuidar la salud de nuestra familia, conocer acerca de la comida orgánica es una excelente opción. Para eso, Marcela Ablin, quien es Ingeniera Agrónoma y Gerente de producción de la huerta orgánica Tallo Verde, nos asesora y nos saca muchas dudas y creencias falsas que giran alrededor de este tipo de alimentos.

 

 Antes que nada, ¿qué es la comida orgánica?

Más que llamarlo comida orgánica, diría alimentos orgánicos. Estos son alimentos que se producen sin el uso de agroquímicos, cuidando y respetando el ecosistema.

Al no recibir fertilizantes, estos alimentos tienen sus células llenas de sus componentes celulares, y no de agua y fertilizantes químicos, como es el caso de los alimentos convencionales. Los alimentos orgánicos sólo se riegan con agua de lluvia o de riego. En una huerta orgánica hay mucho más trabajo, porque al no usar agroquímicos, hay que sacar las malezas manualmente y cuidar los cultivos de otra forma.

 

¿Sólo verduras y vegetales pueden producirse de esta forma?

No, de todo puede producirse de forma orgánica. Argentina es un gran productor de alimentos orgánicos. Hace unos años que la norma argentina es equivalente a la europea. Esto quiere decir que es lo mismo que se produzca acá que en Barcelona, por ejemplo, es el mismo grado de seriedad y reconocimiento. Sobre todo en el sur se producen cientos de miles de toneladas de pera y manzana orgánica, corderos, cereales, y hasta jugo de naranja orgánico. El problema es que se venden al exterior. Hay pocas huertas que producen como nosotros, para el mercado interno de Capital Federal y gran Buenos Aires.

 

Entonces, ¿cuáles son las principales diferencias con los alimentos convencionales?

Una verdura orgánica, por ejemplo, se conserva por más tiempo, dura una o dos semanas más fresca que la convencional, porque al crecer sin fertilizantes químicos las células no se hinchan de agua, que es lo que hace que pierdan la turgencia y se marchiten. A su vez, es más rica porque tiene el sabor propio de lo que estas comiendo. Esto sucede porque estos alimentos crecen en su tiempo, no son apurados por medios artificiales, ni se les pone promotores de crecimiento, como las hormonas, para cosecharlos antes. La verdura orgánica tampoco hace doler la panza, porque lo que causa el malestar es el agua con fertilizantes.

 

¿Qué beneficios trae para el consumidor?

El principal beneficio, además de los que enumeramos antes respecto al consumo, es que estos alimentos disminuyen el riesgo de contraer enfermedades porque no tienen posibilidad de transmitir ningún químico que pueda perjudicar la salud. Por eso muchos médicos los recomiendan a personas que padecen ciertas enfermedades, y todos pueden consumirlos, dentro de las restricciones que cada uno puede llegar a tener de acuerdo a su salud, por supuesto.

 

¿Y para el medio ambiente?

Se protege todo el medioambiente. No se contamina ni la tierra que se trabaja, ni las napas, ni las personas que trabajan en la huerta. El suelo no se degrada, no pierde sus cualidades, sino que va mejorando con el producir orgánico, por eso estos campos son más sustentables en el tiempo.

 

¿Hay un ente regulador encargado de certificar estos alimentos en nuestro país?

Las empresas certificadoras (en Argentina hay ocho) son las que van a controlar los campos orgánicos. Primero, verifican cuándo se aplicaron agroquímicos, con qué dosis y con qué productos, para determinar si ese pedazo de campo sirve o no. Después, piden un plan de producción donde hay que explicar qué cultivos se van a hacer, cómo se controlarán las malezas y las plagas, cómo se va a regar, etc. A su vez, las certificadoras privadas están controladas por el Servicio Nacional de Sanidad Agroalimentaria (SENASA), que depende del Ministerio de Agricultura.

 

Claves sobre los alimentos orgánicos

 - No es una condición que los alimentos orgánicos sean cosechados instantes previos a ser entregados y consumidos. En el caso de Tallo Verde, las verduras se cosechan el día de la entrega o el día anterior, por eso es más fresco, pero no sucede con todos los alimentos. Por ejemplo, la manzana y la pera, deben cosecharse en un cierto período y luego guardarse en cámaras para conservarlas durante el resto del año.

- Se pueden mezclar alimentos orgánicos con convencionales. Muchas veces se venden comidas que tienen parte de los ingredientes orgánicos y parte convencionales, pero eso tiene que estar claramente especificado para no confundir al consumidor.

- Orgánico, biológico y ecológico son sinónimos. Pero orgánico no es lo mismo que natural, porque no está contemplado en la norma.

- Muchos supermercados y dietéticas venden productos orgánicos, pero principalmente son productos elaborados como por ejemplo un aceite de oliva orgánico, polenta, avena, granos secos, miel. Lo que no se encuentra tan fácilmente en estos lugares son frutas y verduras, o sea, alimentos frescos, que se consiguen en huertas orgánicas.

- El precio de venta de cada alimento lo pone el productor. Esto no quiere decir que sean más caros que los convencionales.

- Estos alimentos se guardan como cualquier alimento convencional.

- Para la normativa argentina un producto es orgánico cuando tiene el 95% de sus ingredientes orgánicos, y hasta un 5% de ingredientes que pueden ser convencionales, siempre que no sean transgénicos.

- En la etiqueta de estos productos debe decir si es un producto de la agricultura orgánica y debe tener el sello de una certificadora. En ese sello se debe leer “orgánico” u “orgánico en transición”, que es cuando alguien recién empieza a producir y la certificadora lo está evaluando. Además, debe figurar el nombre del productor, la dirección, y si es producción argentina o extranjera.

 

En los últimos años, ¿creció el consumo de alimentos orgánicos?

El consumo interno ha crecido y sigue creciendo, pero creo que falta más difusión e información. Hay personas que no saben que existen alimentos que son orgánicos y que son diferentes a los convencionales, pero cuando la gente compra productos orgánicos realmente nota la diferencia y los elige para su alimentación. Lo que pasa es que muchas veces no encuentra dónde comprar, porque no hay políticas de promoción de estos alimentos por parte del gobierno, las acciones son solamente privadas.

 

¿Por qué crees que sucede esto?

No hay promociones públicas y abiertas porque en nuestro país gran parte de los recursos que ingresan se deben a los alimentos transgénicos, como la soja y el maíz.  Por lo tanto, es muy difícil que se promocione un alimento orgánico, que es totalmente la antítesis.

 

Por último, ¿qué producto recomendás especialmente para que alguien que no conoce la comida orgánica lo pruebe y note la diferencia?

Principalmente, la diferencia se nota mucho en el tomate y la papa. Pero también recomiendo probar las naranjas, frutillas y manzanas.

 

¿Cuánto sabías sobre los alimentos orgánicos? ¿Te animás a probarlos? 

 

 

Asesoró en esta nota: Marcela Ablin, Ingeniera Agrónoma y Gerente de Producción de Tallo Verde Orgánico. www.talloverde.com. 0800-88-TALLO(82556)

 

 
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