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Al realizar un deporte o actividad física, el calzado que usamos es muy importante y, sin embargo, pocas veces le prestamos atención. Descubrí las consecuencias de su uso inadecuado y cómo debe ser según el tipo de pie y de deporte.

 

Nuestro punto de conexión con el piso está dado por el calzado y, por lo tanto, todas las tracciones, frenos, giros y saltos que hacemos mientras nos desplazamos o realizamos esfuerzos físicos están ligados al mismo. Por eso, elegir mal nuestro par de zapatillas para hacer deporte o simplemente caminar, nos puede traer consecuencias molestas que se sentirán en el uso diario, e incluso puede llegar a provocarnos lesiones. Charlamos con Guillermo Crespo, entrenador de musculación deportiva, para saber por qué su correcta elección es fundamental y para que nos asesore al momento de probar y comprar el calzado deportivo.


Para empezar, ¿cuáles son las consecuencias del uso inadecuado del calzado deportivo? 

Las molestias más comunes son dolores en los dedos por presión sobre la puntera de las zapatillas, dolores o fatiga en el arco plantar y empeine y en el tendón de Aquiles (ubicado arriba del talón). También trae consecuencias negativas usar un tipo de calzado específico de un deporte para otro (por ejemplo no podemos jugar al fútbol con zapatillas de básquet). Otro problema muy común son las lesiones en la piel de los pies (ampollas, quemaduras por roce, pequeños cortes y lastimaduras) que se producen debido a una mala elección tanto del talle y de la horma (forma de la zapatilla) y provocados por un movimiento excesivo del pie dentro de la zapatilla. Por último, se ha comprobado muchas veces que lesiones de pie, tobillos, rodillas, espalda o caderas son originadas por la incorrecta elección del calzado deportivo.


¿Hay distintos tipos de calzado según el tipo de pie? 

Hay una clasificación que divide a los pies básicamente por la morfología de los dedos: pie griego (2° dedo más largo que el dedo gordo), pie cuadrado (todos los dedos del mismo largo) y pie egipcio (el dedo gordo más largo que los demás, mientras que los otros van decreciendo de forma gradual). En éste último habría que prestar más atención, ya que tiene cierta predisposición a generar juanetes debido a la presión que ejerce el calzado en el dedo gordo (hay que usar un calzado con una zona delantera más ancha). Otra clasificación de los pies es referida al arco plantar: pie plano (el arco plantar vencido) y pie cavo (arco plantar exagerado, mayor altura de empeine). Para la gente que posee el pie cavo es aconsejable usar una zapatilla con una suela no muy rígida (evitar sobre todo las de plástico) y una buena altura en la zona del empeine, ser más anchos en la zona delantera del pie y menos rígida la zona posterior (del talón). En tanto para el pie plano se recomienda una suela más rígida y de una horma más recta, y que tenga un arco interno marcado, con refuerzos del lado interno de la zapatilla para evitar el característico desplazamiento ''hacia adentro'', ya que se traslada el peso del cuerpo sobre el borde interno del pie.


A la hora de elegirlo, ¿a qué debemos prestar especial atención? 

Debemos prestar atención a lo que nosotros buscamos y no comprar lo primero que nos quieran vender. Sobre todo, no debemos guiarnos sólo por lo estético. Por fuera, nos tenemos que fijar si el calzado tiene refuerzos en la zona del antepié (la parte superior del calzado), la altura del contrafuerte (la parte del calzado que recubre y rodea al talón) y el tipo de suela. Por dentro, tenemos que fijarnos el espacio que tenemos para alojar los dedos, que las telas o elementos permitan una buena ventilación, espacio para poder colocar plantillas correctivas y, en caso de necesitarlo, hay zapatillas que poseen un arco plantar incorporado y algunos injertos para brindar un mayor control y estabilidad. Otra cosa importante de remarcar es que no siempre el calzado más liviano es el mejor; para cada tipo de actividad se requiere una zapatilla que cumpla ciertos requisitos.


¿La suela es lo más importante?

Las zapatillas actuales están diseñadas para que todos sus componentes actúen en forma coordinada, o sea que cada pieza por separado no es tan importante como su funcionamiento integrado. Sin embargo, no podemos obviar la importancia que tiene la suela, que es la que nos conecta con la superficie donde ejercemos los movimientos. Por eso, tiene que ser lo suficientemente suave para ''sentir'' donde uno pisa y lo suficientemente fuerte para transmitir nuestras reacciones de modo inmediato y cuidar los pies.


¿A qué se debe el desgaste de la suela?

Se debe a la abrasión sufrida por el continuo contacto con el piso y las diferentes tracciones. El desgaste de la suela es inevitable, tarde o temprano es necesario reponerla. Lo que sí podemos lograr es evitar un desgaste prematuro, eligiendo el tipo de calzado correcto para el uso que le daremos.


¿La pisada influye en el mal uso del calzado aunque llevemos el indicado?

Sí, generalmente se encuentran tipos de pisadas que responden a ciertos patrones de desviación en la alineación corporal. La pisada pronadora (personas con propensión al pie plano) desgasta la suela en sus partes internas, tanto en la zona del mediopié como en el talón. La pisada supinadora (personas con exagerada bóveda plantar y empeine alto) gasta la suela en sus partes externas. Y la pisada neutra es la que consume la suela de forma más pareja. Si la elección del calzado es correcta no corregiremos la forma en que pisamos, pero evitaremos lesiones y roturas prematuras de las zapatillas.   


Al probar el calzado, ¿cómo se debe sentir?   

Principalmente, cómodo y firme. El calzado siempre debe ser probado de pie (parados). Nos debe sobrar aproximadamente medio centímetro entre la puntera de la zapatilla y el dedo gordo del pie, tenemos que tener una cierta movilidad de los dedos dentro del calzado y poder realizar la flexión y extensión plantar con comodidad. Debemos fijarnos también que el contrafuerte sea firme y no tenga juego. Al mismo tiempo, la parte superior del contrafuerte no debe molestar en la zona del tendón de Aquiles, ya que el simple roce genera molestias que pueden alterar la forma de caminar a causa del dolor.

El calzado debe quedar justo, a lo sumo 1/4 o 1/2 número más, dependiendo de la horma del mismo. Hay que estar atento al cambiar de marca, porque a mismo talle tienden a variar.


Los modelos con cámara de aire y resortes, ¿son recomendables? 

Los modelos con resortes no se aconsejan, sobre todo en los deportes de situación como tenis, fútbol, hockey, etc. La exagerada absorción y amortiguación juega como arma de doble filo, ya que nos hace perder referencia del terreno que estamos pisando y suelen tener una base flexible que, combinada a su elevado centro de gravedad, hace que sea un calzado propenso a generar lesiones. Son más beneficiosas las cámaras de aire y los modelos que tienen un gel amortiguador (sobre todo para los supinadores y los que tienen lesiones en el talón), ya que mantienen un centro de gravedad bajo y estable.


Calzado para correr: 

Debe ser un calzado liviano, resistente y con una buena amortiguación (sobre todo en la zona del talón), pero no excesiva. También debe permitir una buena ventilación.


Calzado para hacer fitness:

Generalmente se usa el calzado denominado training. Debe aportar buena amortiguación, combinada con buenos refuerzos laterales y una puntera ancha.


Calzado para jugar al fútbol:

Con tapones fijos de materiales plásticos o desmontables, generalmente utilizados para canchas pesadas (húmedas). Los botines de papi-fútbol o fútbol sala tienen que tener suelas de goma dura con pequeños tapones del mismo material esparcidos por toda la suela. Algunos tienen sistemas de amortiguación en la zona del talón.


Calzado para el uso diario urbano:

Tiene que ser cómodo, contar con una suela de un grosor medio que sirva para amortiguar y distribuir bien las fuerzas ejercidas por los pies. También necesitan tener una buena ventilación y no tener costuras molestas en su interior. Acá es válido el sistema de abrojo.


Consejos generales a la hora de comprar el calzado deportivo 

El mejor momento para probar el calzado es por la tarde y si previamente hicimos alguna actividad (caminata, trote, etc.) mejor, porque el pie se encuentra más hinchado como en la práctica deportiva.

Probarlo con las medias que usamos para hacer ejercicios.

Caminar probando las dos zapatillas al mismo tiempo e imitar algún gesto técnico propio del deporte que realizamos.

Prestar atención a los materiales: telas sintéticas, cueros, aleaciones plásticas, caucho y goma eva (entresuela) son los más utilizados en las zapatillas actuales.

Tener cuidado con los clones que se fabrican de manera ilegal y que no respetan los parámetros de calidad necesarios para que cumplan con su función correctamente.

Para hacer deporte es recomendable que tenga cordones y no abrojos, ya que podemos regular mejor la sujeción correcta del pie. Los sistemas de velcro son ideales para zapatillas de uso urbano.

Una vez comprado el calzado, hay que darle un mes de adaptación.


Tips para su cuidado y mantenimiento

Observar en la parte interior de la lengüeta las instrucciones para su correcto lavado y secado.

Ventilarlo en un ambiente seco y abierto para secar el exceso de transpiración y evitar la acumulación de humedad que puede afectar a determinados componentes y provocar hongos.

Si se moja en exceso, sacar las plantillas, lavarlas y dejarlas secar por separado. Al calzado dejarlo secar con papel absorbente del lado de adentro.

Si urge lavarlo, hacerlo a mano y dejarlo secar a la sombra (ni al sol ni con secador de pelo o estufa, ya que el calor excesivo atenta contra las propiedades de algunos materiales). 


A la hora de elegir tu calzado deportivo, los ortopedistas son los médicos que podrán evaluar qué tipo de pie tenés y qué tipo de calzado podés usar. También te pueden asesorar kinesiólogos, traumatólogos y profesores o entrenadores de tu actividad deportiva. ¡No te olvides de consultar para cuidar tus pies y hacer deporte tranquilo!

 

Asesoró en esta nota:Guillermo Crespo. Entrenador Nacional de Levantamiento Olímpico de Pesas y Musculación Deportiva y preparador físico.

 

 
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