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Si estás por ser mamá seguro pensás mantener tu cuerpo en forma, sano y en equilibrio. La natación y la gimnasia acuática son unas de las opciones más completas para disfrutar del embarazo en plenitud. Te contamos de qué se tratan.

 

El embarazo es una etapa sumamente importante en la vida de toda mujer, pero el cuerpo sufre grandes cambios y hay que cuidarlo mucho más que antes. Para eso el ejercicio físico es indispensable mientras se espera la llegada del nuevo integrante. Las opciones deportivas son muy variadas pero en esta oportunidad te brindamos una completa guía sobre la gimnasia acuática para embarazadas. Mariana Pavón, profesora de educación física e instructora de esta actividad, nos cuenta en qué consisten las clases. El doctor García Molinari, ginecólogo y obstetra, nos saca algunas dudas.

 

Lo primero que hay que saber es que todo tipo de ejercicio físico durante el embarazo permite llegar mejor predispuesta y físicamente al parto, además de que ayuda a relajarse y aliviar tensiones. Pavón recomienda hacer actividad física antes, durante y después del embarazo. “Si la embarazada es una persona activa que ya tenía su rutina de ejercicios, es conveniente que continúe ejercitándose, y si la persona es sedentaria es importante que comience a moverse.”, explica. También, ayuda a quemar calorías y tener el cuerpo firme, para luego poder recuperar con mayor facilidad la figura previa al embarazo.

 

El doctor García Molinari explica que al hacer ejercicio aérobico aumenta la capacidad de oxigenación materna, por lo tanto aumenta también la del feto en el intercambio que se produce en la placenta. A su vez, se incrementa una hormona llamada relaxina, que ayuda a estar preparadas para el parto en lo que respecta a la separación de los huesos de la pelvis y el trabajo de parto en sí.

 

¡Al agua!

 Aparte de los beneficios que brinda el ejercicio físico, hacer actividad en el agua otorga un plus aún mayor. “Como el bebé crece en el agua, cuando la mamá se sumerge en ella, el bebé puede sentir esa relajación. La parte del cuerpo que está sumergida en el agua casi no pesa, es por eso que la embarazada se siente liviana y puede realizar muchísimos ejercicios que fuera del agua se le dificultan más”, aclara Pavón. El agua tiene un efecto miorelajante, descontracturante y, sobre todo, da  placer.

 

 

La actividad en el agua:  

- Mejora la tonicidad y elasticidad de todos los músculos del cuerpo, en especial los abdominales y los músculos del piso pelviano, fundamentales en el momento del trabajo de parto y en el parto mismo, ya que al trabajar estos músculos aumenta la capacidad elástica.

- Combate el stress, en especial en aquellas mujeres que trabajan.

- Disminuye los riesgos de desarrollar hipertensión durante el último trimestre del embarazo.

- Ayuda a tener un mejor retorno venoso y capacidad cardiorespiratoria.

- Ayuda a perder líquido, a modo de drenaje linfático.

- Fortalece los músculos de la espalda, que ayudan a mantener una buena postura con el peso del bebé.

 

 

El doctor García Molinari aclara que la natación y la gimnasia acuática se pueden practicar durante todo el embarazo, en los tres trimestres en que se divide. Incluso, hacia el final del mismo puede realizarse sin inconvenientes. La evolución del embarazo le va poniendo el límite a algunos movimientos de forma natural. También desmitifica la creencia de que sea un factor de riesgo que perjudique el desarrollo de la gestación o que aumente la incidencia de abortos espontáneos. “Siempre que estemos hablando de un embarazo de evolución normal, no hay ningún tipo de contraindicación. En caso de tener una patología asociada, hay que ver cuál es y si puede o no hacer determinada actividad. Por eso, siempre deben consultar con su médico de cabecera para quedarse tranquilas”, aclara el doctor.

 

Por su parte, Pavón cree que es importante que el profesor trabaje en grupo con el obstetra o partera por intermedio de la embarazada, ya que muchas veces los médicos no conocen las intensidades de las clases y los tipos de ejercicios. “Hasta el tercer mes, prefiero que realicen actividades más tranquilas, sin saltos, sin elevar tanto las rodillas. Tomo esos meses como la adaptación a la actividad, para que conozcan los ejercicios y vayan sintiendo su cuerpo en el agua. Si el embarazo continúa bien, el trabajo puede ir aumentando. En los últimos meses, hay que prestar más atención a cada ejercicio que realiza y es preferible que no salte ni haga movimientos bruscos. De todas maneras, en esta etapa que la panza pesa mucho, las embarazadas prefieren meterse al agua para relajar la espalda y que se deshinchen las piernas”.

 

Natación

Si lo que te gusta es la natación, Pavón recomienda nadar crawl, pecho y espalda, que se utiliza mucho para realizar correcciones posturales. Cada embarazada elige el estilo que le resulte más cómodo y relajado. Pecho es uno de los estilos más recomendables, porque el movimiento en la patada ayuda a trabajar la articulación de la cadera (coxofemoral), para tener mejor amplitud, elongación y apertura al momento del parto. Además, en este estilo la panza está protegida y no es exigido, porque no hay mucho deslizamiento. El estilo mariposa no es recomendable, ya que requiere mayor exigencia a nivel respiratorio y esfuerzo físico.

 

Todo lo que tenés que saber sobre la gimnasia acuática 

- Las clases duran 45 minutos y pueden realizarse 3 veces por semana. También pueden realizarse como mínimo 20 minutos de actividad todos los días. Pero, si llevabas una vida sedentaria, Pavón recomienda comenzar con caminatas en el agua de 10 ó 15 minutos por día, o ejercicios de gimnasia acuática muy leves.

- Comienza con una entrada en calor, luego un trabajo aeróbico y/o muscular y se finaliza con la relajación.  

- No es necesario saber nadar, ya que la posición del cuerpo es de pie.

- Normalmente se trabaja en zona intermedia o baja de la pileta. En caso de ir a la zona profunda, se usa un elemento de flotación (como un flota flota), que te permite estar suspendida, relajada y  no exigirte tanto.  

- Se realizan ejercicios de todo tipo combinados con desplazamientos y trotes por la pileta. Los ejercicios se realizan individualmente, de a dos o en rondas, y con elementos como flotadores, pelotas, manoplas, etc.

- Las clases se pueden realizar con grupos de embarazadas o con otras personas, en horarios en que no asista demasiada gente.  

- Asistir a la clase con un traje de baño cómodo y un gorro que no comprima la cabeza.  

- Llevar una botella de agua o jugo sin gas, para hidratarse durante la clase.  

- El agua de la pileta no debe estar ni muy fría ni muy caliente, apróximadamente entre 30 y 31 grados.  

- Hay que tener cuidado con los saltos, las flexiones extremas de piernas sobre el vientre y  la flexión del tronco sobre la panza. Pero el mayor recaudo es no llegar al agotamiento.  

- En caso de tener problemas circulatorios, se pueden hacer casi todos los ejercicios en el agua, pero de manera lenta y con moderación. Se deben evitar los saltos y las patadas bruscas.  

- Sólo se debe prestar atención en caso de que la panza se endurezca, de sentir dolor fuerte de cabeza, dolores en la ingle o calambres.

 

Si estas embarazada, los días de verano pueden ser el punto de partida para comenzar a moverte en el agua y ejercitarte.

 

Asesoró en esta nota: Dr. Edgardo García Molinari M.N 58.231. Médico ginecólogo y obstetra, y Mariana Pavón. Profesora Nacional de Educación Física e instructora de gimnasia acuática. profemariana78@hotmail.com. 

 
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