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El cuidado de nuestros ojos es tan importante como el del resto del cuerpo. Y en esta época debemos prestar especial atención, ya que los ojos sufren varias consecuencias frente al cambio ambiental. Según datos epidemiológicos mundiales, el 25% de la población mundial sufre alergias oculares. Con la llegada de la primavera, los consultorios médicos comienzan a llenarse de pacientes con los típicos síntomas de la conjuntivitis alérgica. Uno de los motivos es que, en primavera, las flores se abren en las primeras horas de la mañana y liberan el polen. Luego, al subir la temperatura, el polen se eleva en el aire y al anochecer cae en forma de nube. Pero hay más cosas que debemos saber sobre la conjuntivitis alérgica y otros malestares que afectan a los ojos. Cecilia Bermejo y Máximo Balut, especialistas en oftalmología, aclaran nuestras dudas.

Para comenzar, durante la primavera tiene lugar la floración de las plantas y la liberación de gran cantidad de pólenes en el ambiente. A esto se le suma que algunos animales cambian su pelaje. Todos estos elementos polucionan el ambiente y actúan como alérgenos que afectan a todas las personas hipersensibles a ellos. Por lo tanto, el cambio de estación puede generar algunas afecciones comunes a esta época del año, como la conjuntivitis alérgica o la blefaritis, que es la inflamación de los párpados, y también puede predisponer a la aparición de algunas conjuntivitis virales.

Bermejo explica que la conjuntivitis alérgica es la reacción inflamatoria de la conjuntiva producida por un agente específico que se conoce como alérgeno, por ejemplo: polvos, pólenes, pelos de animales, perfumes, aerosoles y ácaros, entre otros. Algunas personas reconocen como agresivo algún componente del ambiente, son hipersensibles a este y entonces su sistema inmune las defiende generando ese proceso inflamatorio. Por el contrario, en el mismo ambiente, una persona que no es alérgica no siente nada.

Hay que estar atentos frente a los síntomas generales que puede despertar esta afección: picazón, ardor, ojo rojo, lagrimeo, edema palpebral o hinchazón de los párpados, sequedad, calor o descamación de la piel de los párpados. Para Balut, la prevención es la clave: “Hay que ser perspicaz y tratar de identificar cuál es el alérgeno que nos afecta para evitar el contacto con él, siempre y cuando sea posible”. Bermejo agrega que cuando el paciente sabe que va a tener una reacción alérgica, por ejemplo frente al polvillo que liberan los tilos, puede usar alguna gota antialérgica por un determinado tiempo, para atenuar los síntomas aunque el cuadro se produzca de todas formas.

Este malestar se da en personas hipersensibles, tanto hombres como mujeres, que tienen un defecto en su sistema inmune que está codificado genéticamente, por lo tanto no puede transmitirse a ninguna otra persona por contagio. “Lo que hay que evitar es que el paciente alérgico comparta su toalla o su jabón para que no se sobreinfecte con algún germen”, aclara Bermejo.

La conjuntivitis alérgica puede ser una afección crónica. “Mientras no exista un tratamiento que pueda modificar el código genético del paciente, las alergias no se podrán curar. Se pueden controlar evitando la exposición al alérgeno, pero eso no es curar al paciente”, aclara Bermejo. Generalmente la alergia afecta ambos ojos, aunque puede darse en forma unilateral. Existe un cuadro llamado alergia por contacto: si toco un polen o un perfume y luego toco mi ojo, ese ojo es el que va a reaccionar al contacto y el otro no.

Los tratamientos adecuados se basan en el uso de corticoides locales y se prefieren aquellos de baja penetración para que no produzcan incrementos en la presión ocular. Estos corticoides son de acción rápida, pero no pueden usarse a largo plazo. También existen antialérgicos específicos que son inocuos y permiten un uso más extendido en el tiempo, e incluso pueden utilizarse de forma preventiva.

En casos más agudos con grandes edemas puede elegirse un corticoide más fuerte, pero deberán controlarse sus efectos adversos. Por último, en el caso de que el paciente tenga más de un foco alérgico, los tratamientos locales solos no serán efectivos y deberá darse medicación por vía oral. Bermejo agrega que los remedios caseros como los baños de té frío son útiles en pacientes con mucha inflamación, pero solo sirven para descongestionar.

En el caso de pacientes que usan lentes de contacto, “debido a la irritación provocada por la conjuntivitis más las lentes, generalmente estos deben dejar de usarlas. Además, los síntomas serán más severos que los de otras personas”, explica Balut. “Muchas veces las mismas lentes de contacto les generan alergias crónicas que no les producen síntomas y pueden convivir con ellas sin necesidad de tratarlas”, según Bermejo.

Con los chicos se debe prestar especial atención, ya que son más alérgicos que los adultos. Luego, a medida que crecen y están más expuestos a estos alérgenos, su sistema inmune puede dejar de reaccionar a ellos. Las alergias oftalmológicas no son “peligrosas”, sino simplemente molestas.

Otro motivo para cuidar los ojos
El ojo seco o la sequedad ocular es una enfermedad que puede asociarse o no con la alergia y que se caracteriza por la falta de lagrimas. “La sequedad ocular se establece cuando hay un volumen o una función de las lagrimas inadecuada que produce una película lagrimal inestable”, explica Balut. Esto genera ardor, fotofobia, sensación de cuerpo extraño o arenilla y, a veces, ojo rojo.

Las causas son múltiples, desde la exposición a un aire acondicionado o el estrés hasta un síndrome metabólico como el hipotiroidismo. En los casos en los que la lágrima se evapora con más rapidez, se debe a:
• exposición a altas temperaturas o a aires acondicionados que secan el ambiente y, por lo tanto, aumentan la evaporización de las lágrimas;
• defecto en el parpadeo;
• uso de lentes de contacto;
• alteraciones de los párpados;
• alteración en la composición de las lágrimas.

¡Atención! Todos los trabajos que demanden mantener nuestra concentración, como mirar una pantalla de computadora o un libro durante varias horas, producen una reducción de la frecuencia del parpadeo casi al 50%. Si el párpado no se mueve, la córnea queda más expuesta y las lágrimas se liberan menos, lo que genera un ojo seco.

Para esta afección, el tratamiento dependerá de la causa que genera la sequedad ocular. “Puede hacerse con lágrimas artificiales, ya que hay de muchas clases y trabajan de distinta forma. Por eso, el médico elegirá cuál usar en función de cuál sea la causa del ojo seco. En algunos casos más graves puede ser necesario el uso de drogas más complejas o el bloqueo del punto lagrimal (colocar un taponcito en el punto lagrimal para que la lágrima se quede más tiempo en el ojo y lo humecte. Es como si tapara la rejilla para retener la lágrima)”, explica Bermejo.

Siempre que haya dolor intenso, sensación de arenilla, ojo rojo, visión borrosa o pérdida brusca de la visión, se debe hacer una consulta oftalmológica con urgencia.

Tanto para la sequedad ocular como para la conjuntivitis alérgica, la automedicación puede enmascarar la evolución espontánea de la enfermedad y generar errores de diagnóstico que podrían retrasar el tratamiento adecuado y complicar aun más el cuadro.

Consejos generales para el cuidado de los ojos en esta época:


  • protegernos del sol con un buen filtro UV;
  • evitar el uso de protectores solares en el contorno de los ojos;
  • ventilar los ambientes que tengan aire acondicionado para que no sean ambientes secos;
  • tratar de aislar las sustancias que nos producen irritación;
  • no automedicarnos;
  • consultar con un especialista en caso de que surjan algunos de los síntomas antes mencionados.
Asesoró en esta nota: Cecilia Bermejo. Médica especialista en oftalmología. M.N. 73.593. 4827-4232. Máximo Balut. Médico oftalmólogo. M.N. 12.7726. maximobalut@hotmail.com
 
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