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La psoriasis es una de las dermatosis más frecuentes y puede afectar a todas las personas por igual, desde niños hasta a ancianos, y en cualquier época del año. Generalmente, el mayor número de consultas se da entre los 18 y los 60 años, quizá porque es un período de la vida donde hay mayor exposición a situaciones de estrés. Y es que muchas veces los desencadenantes confluyen con cambios evolutivos (ingreso a la adolescencia o salida del secundario, etc.) y con situaciones de estrés, que pueden presentarse desde que el bebé está en la panza hasta el final de la vida. La psoriasis no es tan fácil de diagnosticar porque tiene múltiples formas de expresarse. Por eso, la consulta médica frente a los primeros síntomas, como los brotes en la piel, y el diagnóstico temprano posibilitan un mejor pronóstico. Ruth González, una especialista en la materia, nos da más detalles. 

 

¿Cuál es el aspecto físico de una piel con psoriasis?


La psoriasis es una inflamación en la piel que presenta lesiones rojas cubiertas por escamas blanquecinas brillantes. Estas lesiones producen descamación e inflamación, e incluso algunas veces conllevan dolor, fiebre en la piel y picazón.

 

¿Hay distintos tipos de psoriasis?


Hay varios tipos:

En placa: es el más común y frecuente. Generalmente aparece en codos, rodillas, tobillos, brazos, piernas y terminaciones de la espalda.

Palmoplantar: es una localización muy trabajosa para remitir, pero no imposible. En general, en los pies y en las manos el tratamiento es más prolongado cuando los brotes son más severos.

En cuero cabelludo: se la suele confundir con dermatitis o con eccemas seborreicos. No se pierde el cabello aunque muchas veces hay una pérdida temporaria por efectos traumáticos, ya que al arrastrar costras (si las hubiera) se suele quitar también un mechón de pelo. Pero en el caso de que esto ocurra, luego se recupera.

Invertida: se manifiesta en axilas, pliegues, genitales, zona umbilical, ingles. Se la confunde con micosis.

En uñas: afecta tanto a las de los pies como las de las manos. Por lo general, aparece como agujeros en las uñas de distinto tamaño, formas y profundidades. A veces la uña se torna de color amarillento, se vuelve muy delgada o se engrosa, se separa y se cae de la base. Este tipo de psoriasis también suele ser confundido con micosis.

Guttata o en gotas: aparece como pequeños puntos rojos que tienden a alargarse rápidamente asemejándose a gotas.

Eritrodérmica: es una forma particular de psoriasis que generalmente afecta a la mayor parte de la superficie del cuerpo y es inflamatoria.

Artropática: ataca las articulaciones. Casi el 5% de los enfermos, con manifestaciones en la piel o no, padecen también artropatía.

 

¿Cuáles son sus causas?


La psoriasis es una enfermedad multicausal. A la disposición genética, se le deben agregar otros factores desencadenantes, como los emocionales o ambientales. De los factores genéticos podemos decir que la psoriasis comienza en el sistema inmunitario, especialmente con un tipo de células llamadas “linfocitos T” que ayudan a proteger el cuerpo contra enfermedades. En la psoriasis los linfocitos T se activan indebidamente y causan otras respuestas inmunitarias. Cuando esto ocurre, lo que regularmente se conoce como renovación celular (que es el recambio de las células muertas de la piel por las nuevas que vienen de las capas profundas), cuyo proceso tarda alrededor de un mes, sucede en pocos días. Esto provoca que las células nuevas suban demasiado rápido y se acumulen en la superficie.

Si bien no siempre es así, generalmente cuando se le pregunta al paciente cuándo comenzó su psoriasis, la respuesta es luego de haber atravesado situaciones límite: pérdidas de seres queridos o de trabajo, separaciones, mudanzas, duelos, etc. Son grandes cambios y los pacientes sienten temor de no poder hacerles frente, por su sentimiento de minusvalía. La piel expresa lo que no se pudo decir: “estoy angustiado”, “tengo miedo”, etc.

 

¿Hay personas más propensas a sufrir de psoriasis?


Por lo general, las personas con psoriasis son muy autoexigentes: como tienen muy baja autoestima, tratan de compensar lo que ellos sienten que les falta con un esfuerzo mayor de lo que su aparato psíquico resiste. Entonces, éste se desborda y allí es donde actúa el factor genético. Ese límite que se cruzó y que no se puede registrar, se expresa a través de la piel, que es la zona vulnerable.

 

¿Qué consecuencias sufren los pacientes?


El paciente, al ver afectada su piel, se angustia, se aísla o se siente avergonzado. Si la enfermedad se extendió por todo el cuerpo, suele estar tapado, aun en épocas de altas temperaturas. Y si no logra conectar con un buen tratamiento, la angustia crece y se puede volver depresión. El paciente pierde su vitalidad cotidiana, su fuerza física y hasta sus ganas de vivir. Por eso, es muy importante que el médico que lo asista le recomiende acompañar el tratamiento de la piel con otro psicológico.

 

¿Cuáles son los tratamientos más eficaces?


En primer lugar, se encuentran los tratamientos tradicionales: aplicación de pomadas y cremas, generalmente con corticoides, ácido salicílico y otros componentes para suavizar la piel. A ellos se les suman la aplicación de rayos ultravioleta. En casos graves se receta metotrexato, medicación que debe ser exhaustivamente controlada por el profesional ya que tiene efectos secundarios. Hay muchos tratamientos pero cada paciente debe buscar el suyo. Sobre todo en lo que respecta a terapias alternativas que ofrecen propuestas distintas a las tradicionales y sin efectos adversos, como la fitomedicina o los tratamientos homeopáticos. Pero fundamentalmente, lo mejor para un paciente con psoriasis es estimular y fortalecer el vínculo de contención y de confianza con su médico y trabajar codo a codo con el psicoterapeuta. Esto es indispensable para el proceso de sanación.

 

¿Es hereditaria?


La psoriasis puede ser hereditaria, pero no necesariamente si algún integrante de la familia la padece, otro también lo hará.

 

¿La alimentación tiene alguna incidencia?


No hay alimentos que produzcan psoriasis. Sí es conveniente evitar algunos alimentos cuando se está muy brotado e irritado, como por ejemplo los picantes.

¿Se puede prevenir?


Aunque la psoriasis no se puede prevenir, la mejor prevención es planear una vida saludable. Si han aparecido algunas manifestaciones en la piel es bueno tratar de decodificar con la ayuda de un psicólogo qué está diciendo la piel, por qué se brota, etc. Produce un gran alivio psíquico saber qué está pasando dentro de nosotros y eso repercute en el mejoramiento de la piel. El abordaje psicodermatológico es una forma de búsqueda de salud y bienestar.

 

 

Asesoró en esta nota: Ruth Josefina González. Licenciada en Psicología (UBA). M.N. 26810. www.centrodepsoriasis.com.ar
 
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