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Hace ya varios años que escuchamos términos como capa de ozono, efecto invernadero, calentamiento global, entre otros. Pero, ¿sabemos de qué se tratan y cuánto nos afectan? El mundo está cambiando y los causantes somos nosotros mismos. Por eso, es importante estar informados para aportar nuestro granito de arena y educarnos en pro de un cambio. En esta primera entrega conversamos con Diego Musolino, ingeniero especializado en Biotecnología Industrial y uno de los  fundadores de Energizar, donde se promueve y capacita para el uso de energías renovables para el desarrollo humano.


Para comenzar, le preguntamos a Musolino acerca de la capa de ozono y su cuestionado agujero. La capa de ozono es un gas que se encuentra en la atmósfera y su función es la de absorber las radiaciones ultravioletas para que estas no lleguen hasta nosotros. Musolino explica que la naturaleza se fue adaptando a vivir con una cantidad normal de radiación ultravioleta y que esta misma en forma excesiva trae malas consecuencias. Además, los rayos ultravioleta son parte del calentamiento global, porque tienen alta energía y cuando pasan la capa de ozono se convierten en radiación infrarroja (calor).


Según Musolino, el problema del agujero en la capa de ozono ya está controlado con las políticas implementadas acerca de los CFC (clorofluorocarburos) que se encuentran adentro de los aerosoles que usamos cotidianamente. “Estos gases son unos de los que más contaminan la atmósfera, destruyen el ozono y también son culpables del calentamiento global, porque ayudan a conservar el calor en el planeta. Por eso, ahora está prohibido que los aerosoles contengan CFC.  A medida que estos se dejaron de emitir, el ozono se fue recuperando y formando de vuelta”, explica. 


Efecto invernadero

En realidad, el efecto invernadero no es algo perjudicial, ya que la Tierra, por sí misma, genera un efecto invernadero que permite que tengamos una temperatura adecuada para la vida y que el planeta se mantenga caliente. 


La Tierra tiene muchos gases en la atmósfera con los que forma un equilibrio. Musolino explica una teoría científica acerca de lo que fue sucediendo: “El primer ser vivo del planeta Tierra fue una bacteria que realizaba fotosíntesis. Al principio, el petróleo eran algas que vivían en el mar y realizaban fotosíntesis. Tomaban la energía del sol, convertían una molécula de dióxido de carbono en energía interna y se liberaba una molécula de oxigeno. Así fue como se llenó el mundo de oxígeno y ahora hay solo un 0,03% de dióxido de carbono”. 


Uno de los problemas acerca del efecto invernadero comenzó con la explotación de petróleo. “Si sacamos petróleo y lo quemamos, la combustión genera dióxido de carbono y devolvemos todo lo que se fijó en las algas y se mantuvo lejos de la atmósfera. El planeta tenía un equilibrio y no le damos tiempo para que se autoregule, es decir, para que las plantas fijen de nuevo ese dióxido de carbono”, sigue. 


Otros causantes de la acumulación de dióxido de carbono en la atmósfera son la quema de fósiles y la tala de los bosques, porque estamos evitando que los árboles absorban este gas y lo devuelvan a la atmósfera. Musolino aclara que el problema es que el dióxido de carbono acumula más calor en el planeta y así se potencia el efecto invernadero, necesario para la vida en la Tierra siempre y cuando esté controlado.


A esto se suma el gas metano, que se produce por la descomposición de materia orgánica y genera un efecto invernadero 24 veces mayor que el dióxido de carbono, es decir, se potencia 24 veces más el calentamiento global. Pero, ¿de dónde sale el gas metano? ¡De las vacas! “La vaca come pasto y su estómago hace un proceso que genera gas metano que luego expulsa por la boca. La industria agropecuaria creció muchísimo y se dice que el principal causante del efecto invernadero en el mundo son las vacas”, cuenta Musolino.


Para su control faltan políticas de estado en todo el mundo. “Generalmente, la forma más barata es la que más contamina. Si no hay alguien que obligue a las fábricas a producir de forma sustentable no lo hacen, porque la competencia va a tener precios menores y le va a pasar por encima”, opina Musolino.


En algunos países de Europa colocan multas o un impuesto especial a los productores agropecuarios por el efecto invernadero que provocan las vacas. También hay bosques sustentables, lo que significa que la empresa que tala todo un bosque se compromete a plantar esa misma cantidad de árboles en otro lugar, para que eso no genere un desbalance en el mundo. 


“El ritmo de vida al que nos hemos acostumbrado es demasiado permisivo en muchas cosas. Nuestro ritmo de vida no es sustentable. Si consumimos recursos fósiles y no se controla la generación de gas metano a través de la actividad agropecuaria, el efecto invernadero va a seguir su curso normal. Hay que cambiar energía fósil por energía renovable y tener una actividad agropecuaria más controlada. Ahora no se prohíbe producir, sino que se cobra por contaminar más. Esto es la prosperidad económica por sobre la prosperidad ambiental”, opina Musolino.


Lluvia ácida

La lluvia ácida es ácido sulfúrico en la lluvia. “El petróleo tiene muchos componentes y al quemarse se generan dióxidos de azufre que quedan flotando en el aire. Cuando llueve y el agua toca partículas de azufre se forma ácido sulfúrico. El azufre en forma de ácido es corrosivo, por lo tanto puede estropear autos y edificios”, explica Musolino.


Esto sucede donde hay grandes concentraciones de gases producto de la quema de petróleo o ciudades donde hay mucho tránsito. A su vez, la lluvia ácida cambia el equilibro de los lagos y el ecosistema que vive allí, porque el agua es muy ácida. 


¿Hay alguna solución? Si el causante es el azufre hay que reducir la cantidad de este mismo en los combustibles. Por lo pronto, nosotros podemos elegir los combustibles más bajos en azufre para contribuir a que haya menos efecto de lluvia ácida. 


Consecuencias que debemos enfrentar

Todo lo que sucede en el planeta por nuestras malas acciones (como las que ya enumeramos) genera dos grandes consecuencias que hoy en día están en boca de todos: el cambio climático y el calentamiento global.


El calentamiento global es el aumento de la temperatura en el planeta y el cambio climático se refiere a los efectos que produce el calentamiento global. “Los indicios dicen que al aumentar el calentamiento global, el clima está más orientado a que los inviernos sean más cálidos y los veranos sean mortales. La energía del planeta viene del sol, pero si hay demasiada energía puede generar mucho frio en un lugar y mucho calor en otro. Así, se pierde el equilibrio del planeta y se vuelve más salvaje”, explica Musolino.


Debido al cambio climático aumenta la temperatura y esto lleva a que se derritan los glaciares, a que suba el nivel del mar y se inunden las ciudades costeras o los países, a que se produzcan sequías más prolongadas y lluvias más fuertes, etc. “Es un cambio muy sutil que desbarajusta todo. Por ejemplo, las erupciones de los volcanes son formas del mundo para autoregularse. Si se incrementa la temperatura del planeta, este se da cuenta y regula. Lo que pasa es que las ciudades no están preparadas”. 


Por otro lado, hace mucho tiempo se generaron depósitos en el fondo del mar de gas metano. Si aumenta la temperatura del planeta, también aumenta la temperatura del mar y esas acumulaciones empiezan a burbujear y salen a la superficie. Como ya vimos, esto ayuda a retroalimentar el efecto invernadero en el planeta. 


Para Musolino, la responsabilidad está en cada uno de nosotros para lograr primero nuestro cambio y luego poder exigirlo en los demás y en los gobiernos. A su vez, los gobiernos deben crear conciencia y educar. “El cambio se hace con educación y es político. Si no cambiamos por incentivo propio debería ser a la fuerza, prohibiendo ciertas cosas por parte del Estado. Por ejemplo, que no se vendan productos que contaminan”, concluye.


¡El planeta es de todos y podemos empezar por casa cambiando cosas muy básicas de nuestro vivir diario! 

 

Asesoró en esta nota: Diego Musolino. Ingeniero en Informática, especializado en Biotecnología Industrial. Fundador y coordinador del área de capacitaciones en Fundación Energizar. www.energizar.org.ar. diego.musolino@energizar.org.ar.
 
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