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En esta época del año hay una serie de factores que ayudan a que nuestra piel genere algunas micosis. La alta temperatura, la humedad relativa, la ropa ajustada y el exceso de sudor son solo algunos de los motivos por los que la micosis se hace presente. Las micosis (del griego “mykos” = hongo) son enfermedades infecciosas causadas por hongos. Estas pueden ser superficiales (afectan las capas más externas de la piel y el pelo, pero sin producir invasión), cutáneas (afectan las capas queratinizadas de la piel, pelo y uñas) y subcutáneas y profundas (afectan los órganos y los tejidos). Para hacerle frente, charlamos con la dermatóloga Graciela Migliavacca.


Los hongos son un grupo de seres vivos diferentes de las plantas y de los animales, que se clasifican según donde vivan. Algunos hongos viven en el hombre y se trasmiten de una persona a otra y otros viven en los animales o en la tierra y pueden infectar al hombre. Uno de los más comunes es el hongo llamado dermatofito, que actúa únicamente en la capa córnea o en epitelios muertos, es decir que parasita tejidos con queratina, como la piel, el pelo y las uñas.


Migliavacca explica que en el verano aumentan las infecciones por hongos debido al calor y a la humedad (características del ambiente propicio para las micosis), y esto se da tanto en las piletas como en la playa. Por eso hay que cuidar la higiene personal, no se debe caminar descalzo en lugares públicos, ni compartir toallas, peines, calzado, remeras o gorros, entre otros objetos personales.

 

Sin embargo, no solo la falta de higiene produce hongos; el exceso también lo hace ya que elimina la barrera protectora de la piel. “El tejido íntimo pierde el nivel óptimo de acidez, que impide que algunos bacilos, parásitos y hongos proliferen de más. Ese desequilibrio aumenta la vulnerabilidad”, explica Migliavacca.

 

En los pies


La micosis de los pies o pie de atleta es la micosis más frecuente. Se localiza entre los dedos o en la planta del pie. Puede presentar desde una simple descamación, maceración o fisura hasta un eritema de color rojo. Entre los síntomas se encuentran el ardor, el dolor o la picazón.

 

El pie de atleta se contagia de persona a persona o en superficies húmedas, como baños, duchas, piletas, etc., donde el hongo encuentra el ambiente propicio para su desarrollo (cálido, húmedo y oscuro). Es más frecuente en hombres que en mujeres ya que el calzado del hombre, por lo general, es cerrado y crea un ambiente que facilita el desarrollo del hongo.

 

“Para prevenirlos es importante mantener los pies limpios y secos, especialmente entre los dedos. Se debe usar zapatos cómodos y aireados, no usar zapatos de plástico, usar medias de algodón y cambiarlas todos los días, y no andar descalzo (en especial en natatorios o en duchas)”, advierte Migliavacca. 

 

Como tratamiento se puede aplicar cremas dos veces por día durante una semana. Si la afección continúa, el tratamiento debe ser por vía oral y el tiempo de administración puede variar entre una semana al mes o uno por semana durante varios meses, según lo que indique el médico. 

 

En las uñas


En esta zona, los hongos aparecen debido a la humedad, al calor o a algún traumatismo. En función del tipo de afección, las uñas pueden modificar su forma y su brillo, estar opacas o quebradizas, despegarse, cambiar de color (amarillas, verdes, blanquecinas, etc.) o estar engrosadas (aunque estos tipos de lesiones no siempre se deben a un hongo). También puede llegar a  haber dolor e inflamación alrededor de la uña.

 

Migliavacca aclara que los hongos en las uñas son más frecuentes que en otras partes del cuerpo. “Especialmente, los de las uñas de los pies son sumamente rebeldes después de los 50 años y requieren de un tratamiento más largo”.

  

Este tipo de micosis se contagia por algún material contaminado, como esmaltes, cepillos, etc. Además, es más frecuente en adultos que en niños y es más común la afección de las uñas de los pies que de las de las manos. Esto es así porque el pie suele estar más húmedo que las manos y dentro de un calzado cerrado.

 

“Para su tratamiento se pueden utilizar lacas o tomar algún medicamento durante 3 a 18 meses. Esto dependerá del grado de afección, de si es una sola uña o más, de si es la uña del pie o de la mano y del momento en que se haya detectado. Además, se deben evitar hábitos que predispongan la aparición del hongo. Por ejemplo, a la hora de lavar la ropa o la vajilla, es conveniente usar guantes de látex o de plástico revestidos en su interior con algodón”, agrega Migliavacca. 

 

En el cuero cabelludo


En este caso, las causas suelen ser lavar con poca frecuencia el pelo, tener alguna lesión en la cabeza, mantener esa zona húmeda por mucho tiempo y sudar de forma excesiva. Si los hongos son inflamatorios y afectan a todo el cuero cabelludo, se puede presentar fiebre, caída del cabello o picazón.

 

La apariencia de la micosis depende de la forma clínica, pero en general se trata de áreas redondeadas, descamativas y con pelos cortados en su salida del cuero cabelludo. Estas micosis pueden ser no inflamatorias, semiinflamatorias o inflamatorias. En el primer caso, se suele presentar una placa grande sin pelo cubierta de escamas grises y de cabellos rotos o bien numerosas placas pequeñas sin pelo diseminadas en el cuero cabelludo. La semiinflamatoria presenta vesículas y pústulas alrededor del folículo piloso y la inflamatoria propiamente dicha presenta placa roja caliente y dolorosa, con pelo aglutinado, escamas y costras.

 

Los hongos del cuero cabelludo se contagian directa o indirectamente vía mascotas, vía niños (los hongos no inflamatorios son más comunes en niños) o a través de peines, toallas o gorros contaminados. Hay que tener cuidado porque los hongos pueden sobreinfectarse con bacterias ya que la barrera que protege la piel está dañada.

 

Para su tratamiento, Migliavacca recomienda lavarse con jabones ácidos y tomar la medicación específica por vía oral. “La elección del medicamento dependerá del tipo de hongo y la dosis dependerá de la edad del paciente. En algunos casos hay que considerar la posibilidad de dar un antiinflamatorio junto con la medicación específica. Podemos hablar de 3 a 12 meses de tratamiento, aunque esto dependerá de cada caso en particular”, concluye.

 

Reglas generales para prevenir las dermatomicosis:

 

-Ser cuidadoso con la higiene y los elementos personales. No compartir peines, cepillos, toallas, gorros, ropa, calzado, etc.

 
-Evitar usar ropa ajustada, mojada y sintética.


-Evitar el calzado de plástico u otro que no permita aireación de la zona.


-No andar descalzo en piletas, saunas, gimnasios, playa, etc.


-Usar medias de algodón.


-Controlar a las mascotas, ya que algunas micosis se contagian de perros o gatos contaminados.


-Utilizar guantes, en especial cuando se realizan las tareas de limpieza.


-Evitar los factores que facilitan la producción de hongos, como el calor y la humedad.


-Realizar controles periódicos con el médico dermatólogo para evaluar el estado de la piel y realizar el diagnóstico correcto.


-Concurrir a manicuras y podólogos reconocidos y capacitados.

 

Asesoró en esta nota: Graciela Migliavacca. Médica dermatóloga y directora del spa médico Pielle. M.N.93207. pielle2012@gmail.com
 
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