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¿Alguna vez te preguntaste para qué sirve la transpiración en nuestro cuerpo? Aunque no lo creas, ésta cumple una función muy importante para el organismo. El sudor es una secreción acuosa que generan las glándulas sudoríparas de la piel y, aunque la densidad es mayor en las axilas, se encuentran distribuidas por toda la superficie corporal. Su función principal es contribuir a regular la temperatura del cuerpo ya que, cuando el sudor se evapora, genera pérdida de calor. ¡Todas las personas sudan y no es algo antiestético, sino que es indispensable para la vida! Sin embargo, hay personas que transpiran en exceso y sin darse cuenta padecen de hiperhidrosis. Por eso, en esta época es importante prestar atención y notar las diferencias. Para informarnos acerca de este tema, nos asesoran dos especialistas, Marcelo Martinez Ferro y Diego Angelillo, de Fundación Hospitalaria.


¿Qué es la hiperhidrosis?

La hiperhidrosis se define como una sudoración más allá de las necesidades fisiológicas. En la hiperhidrosis suele haber territorios específicos afectados: el axilar, el palmar y el plantar o facial son los tres más comunes. No se presenta como una sudoración constante sino como episodios sudorativos de magnitud. No sucede cuando la persona está dormida, y este es uno de sus rasgos distintivos.


¿A qué señales prestar atención para diferenciarla de la transpiración común?

Fundamentalmente, a la distribución y a las áreas comprometidas. Esta es una  sudoración en ráfagas como respuesta a estímulos específicos. Todos sudamos, pero solo el paciente con hiperhidrosis cambia su conducta social como adaptación a la sudoración. Hay un impacto sobre la calidad de vida del paciente.


¿Cuáles son sus causas?

La causa es genética y autosómica dominante, es decir que la persona solo necesita recibir el gen anormal de uno de los padres para heredar la enfermedad. El 50% de los pacientes tiene antecedentes familiares. Es muy común que la sufran la mitad de los hermanos, y es importante informarles que tienen un 25% de probabilidades de transmitírselo a los hijos.


¿Cuándo se manifiesta?

La hiperhidrosis tiene un inicio en dos tiempos. Aunque puede estar presente desde el nacimiento, suele pasar desapercibida hasta la adolescencia. Los cambios hormonales de la pubertad potencian la hiperhidrosis en momentos particularmente delicados de la sociabilización de los pacientes (14-16 años). Afecta en igual medida a hombres y mujeres.


¿Hay distintos tipos o grados de hiperhidrosis? 

La hiperhidrosis más frecuente es la axilar (59%), luego la palmo-plantar (39%) y por último los faciales (rubor y sudor, 1%), al igual que las bromhidrosis (olor axilar) que tienen un 1%. No importa cuánto sude un paciente, sino cuánto afecte su vida social. Es decir, si un paciente tiene mucha sudoración pero no le molesta, no debe tratarse. El tratamiento apunta a reparar la calidad de vida que la sudoración daña. 


¿Qué zonas son las más afectadas? 

La zona axilar es, por lejos, la más afectada con el 60% de los casos entre hiperhidrosis y bromhidrosis. La hiperhidrosis palmo-plantar suele tener mucho más impacto en las mujeres por la necesidad de usar sandalias o zapatos abiertos durante el verano, y esto las expone mucho. 


¿Cuáles son los síntomas?

Se caracteriza por episodios de sudoración en respuesta a estímulos determinados, generalmente relacionados con la exposición social, como tener que dar la mano, hablar en una reunión, tener que quitarse el saco, etc.


¿Qué consecuencias físicas trae?

No trae ninguna consecuencia temprana ni tardía. La problemática gira en torno al deterioro de la calidad de vida de estos pacientes. Desde el punto de vista médico nunca es una urgencia, no tiene carácter progresivo. La urgencia normalmente la establecen los pacientes a partir de su incomodidad y la necesidad de darle una solución. Incluso, en los adolescentes puede haber tendencias a aislarse.


¿En verano se incrementan los síntomas?

La hiperhidrosis no es un problema del verano o del clima cálido. Se la sufre durante todo el año y es un problema en todas las latitudes. El verano suele ser una época complicada, porque las crisis sudorativas de la hiperhidrosis se suman a la sudoración necesaria para enfriar el cuerpo. Además, el calor disminuye la tolerancia a las molestias y exaspera  a quienes viven pendiente de que no se les note la sudoración. 

 

¿Cuáles son los posibles tratamientos?

Dentro de las herramientas para tratar la hiperhidrosis encontramos las lociones a base de aluminio, la toxina botulínica y la cirugía. Es el territorio afectado lo que marca las distintas alternativas. Por ejemplo, en casos donde el problema de la axila es el agua, se usan los tres tratamientos de menor a mayor. En el rubor facial o la hiperhidrosis facial solo podemos ofrecer la cirugía, y en casos donde el problema de la axila es el olor y no el agua, lo único que funciona es la toxina botulínica. Los resultados con la toxina se notan en una semana y en el caso de la cirugía son instantáneos.


¿Qué es la sudoración compensatoria?

Este es el único efecto colateral negativo de la cirugía. No sucede con las lociones ni la toxina. Es un aumento de la sudoración basal (sudoración de base, común y no excesiva) que se puede dar de las axilas para abajo. Su frecuencia es muy baja: de 0,1 % para la cirugía por sudoración palmar o axilar y del 2% para el rubor e hiperhidrosis facial.


¿Hay que acompañarlos de algún tratamiento psicológico?

Solo en caso de considerarlo necesario. Es muy importante darle herramientas al paciente para evaluar cuál es el impacto en su vida social y qué espera como respuesta al tratamiento. Tratar la hiperhidrosis no cambia a las personas, pero les quita un enorme peso a la hora de relacionarse socialmente.


¿Los antitranspirantes y desodorantes sirven? 

Existen antitranspirantes de venta libre y de venta bajo receta. Juegan un rol importante en quienes padecen hiperhidrosis axilares en situaciones muy esporádicas. Si bien son el primer paso, es raro que le solucionen el problema a quien lo sufre a diario y no se puede quitar el saco en la oficina o los que se ven obligados a vestir siempre remeras negras o blancas para disimularlo. 


 

Algunos datos más para tener en cuenta

La hiperhidrosis se debe atender con un dermatólogo o un cirujano y el momento para consultar es cuando la sudoración comienza a ser motivo de preocupación para la persona.

La padece el 3% de la población general, aunque no se hable mucho del tema. 

La cirugía es la única opción de tratamiento para los cuadros faciales, tanto de rubor como de sudor, y es la mejor opción para los casos palmo-plantares. La tasa de satisfacción supera el 99 y 85% respectivamente.

Existen fármacos para controlar la hiperhidrosis, pero no se usan masivamente por sus efectos adversos. 

El contacto entre pacientes tratados y quienes están evaluando la posibilidad de tratarse es muy positivo, ya que le ayuda al paciente a definir mejor qué va a obtener del tratamiento. 

 

 

 

Asesoró en esta nota: Marcelo Martinez Ferro. Cirujano pediátrico. M.N. 67.774. Diego Angelillo. Cirujano de tórax. M.N. 87.943. Fundación Hospitalaria. Crámer 4601. www.redhiperhidrosis.com.ar redhiperhidrosis@gmail.com
 
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